El gobierno manda señales claras que hará cambios en el gabinete. Se ha mencionado que podrían cambiar las autoridades del Ministerio de Desarrollo Social. Pero aunque parezca relevante que cambien los directores u otras figuras administrativas, lo que es fundamental es que no tiñan la falta de políticas públicas sociales con programas cosméticos, coyunturales y de claro corte asistencialista. El asistencialismo fue superado por la historia. Lo que procede es tomarse en serio lo social con la misma relevancia que lo económico. Eso no ha ocurrido en el Mides.
Es inadmisible que no se hayan reforzado con voluntad política temas tan diversos como la economía familiar y solidaria con el campo, la sostenibilidad del medio ambiente, los desafíos no resueltos de los pueblos indígenas, la lucha contra la discriminación, la violencia doméstica y la intolerancia, la democratización real, la cultura de la paz y la no violencia. El programa “100 a los 70” ayuda coyunturalmente a esta desprotegida población. Pero es más propio de acciones de caridad que de políticas públicas. Además revela la otra cara del tema: la injusticia, la pobreza y la precariedad en que viven los pobres en Panamá. La pobreza estructural es la cuestión social que no se atiende. Faltan propuestas sociales claras, permanentes y plurales. El discurso oficial promueve un modelo de sociedad basado en lo económico. Seguimos estando en deuda en lo social con amplios sectores del país. Esos y no otros son los cambios que necesita el país.
Es inadmisible que no se hayan reforzado con voluntad política temas tan diversos como la economía familiar y solidaria con el campo, la sostenibilidad del medio ambiente, los desafíos no resueltos de los pueblos indígenas, la lucha contra la discriminación, la violencia doméstica y la intolerancia, la democratización real, la cultura de la paz y la no violencia. El programa “100 a los 70” ayuda coyunturalmente a esta desprotegida población. Pero es más propio de acciones de caridad que de políticas públicas. Además revela la otra cara del tema: la injusticia, la pobreza y la precariedad en que viven los pobres en Panamá. La pobreza estructural es la cuestión social que no se atiende. Faltan propuestas sociales claras, permanentes y plurales. El discurso oficial promueve un modelo de sociedad basado en lo económico. Seguimos estando en deuda en lo social con amplios sectores del país. Esos y no otros son los cambios que necesita el país.
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