10 de diciembre de 2009

Mujer, compórtate!

Si vuelvo a escuchar a una mujer haciendo un comentario de este estilo: “Es un súper partido, no lo puedes dejar ir!”, les juro que la prendo en fuego.

Estoy en una edad, en que las mujeres fácilmente se pueden dividir 3 clases. Las que están a híper-nerviosas-felices-y-neuróticas a punto de casarse, las recién casadas súper-felices, o las solteras que poco a poco van cediendo a la presión de cuanta tía o madrina de setecientos años de edad le pregunte con ojos sorprendidos en las reuniones familiares "¿Y los novios como vannnn?".

Algunas de estas solteras cuyo monstruo interno se están despertando, empiezan a desesperarse por conseguir un marido, y no tienen claro que uno no puede enganchar a nadie. Uno no puede amarrar, ligar, capturar, y enlazar una pareja.

Esa misma mujer, en síntomas clarísimos de contradicciones mentales, me envía cadenas electrónicas sobre la liberación femenina, y al mismo tiempo power points de lo más empalagosos con detalles de cómo cazar al hombre adecuado (si, cazar!). El partido esperado, es por supuesto uno pelao con plata, y que ame a su madre (incluso, quizás piense que lo segundo no es tan importante).

Lo que no te dicen esas cadenas, es que poco a poco te vas dando cuenta que quizás la plata salga de negocios dudosos, o pertenece toda al padre, y este le da mesada (a sus 30!); o peor aún que el tipo depende de la madre hasta para comprarse los calzoncillos. Súper partido!

Matinena, la gran gurú femenina… reconoce que sí, que las mujeres somos personas alteradas, que vivimos alteradas, pero porque somos así? Porque la sociedad nos exige que seamos princesitas lindas e inmaculadas (esto es bien importante, sino pregúntenle a los machos), exitosas profesionales, excelentes amas de casa y buenas cocineras, mujeres perfectas para el hombre perfecto que debemos “enganchar” (es un plus si lo consigues antes de los “ta”), y que con una mano estemos escribiendo en el teclado de la computadora, y con la otra sostengamos al bebe mientras toma pecho. Sorry, no se puede todo al mismo tiempo.

Protesto por la desesperación que muestran ciertas mujeres que conozco. No insistan en enganchar a nadie, entiendan que solo se está con alguien cuando se quiere y se puede estar. Si no estás con alguien ahorita, y tu deseo más profundo es tener una pareja, acurrucarte el fin de semana, etc… que cagada pues, ¿quien ha dicho que la vida es justa?

No reclames, ni pidas nada, que cuando llegue esa persona ya te darás cuenta y disfrutaras en su momento, pero mientras tanto… muchacha, alégrate de ser solterísima, pasa tiempo contigo misma, con tus silencios, ve al cine, sal con tus amigas, cuestiónate tus pensamientos y disfruta tus espacios que son solo tuyos, de más nadie, y que luego de seguro extrañarás bastante.

No se puede enganchar a nadie, se puede elegir, se puede decidir. Y si tienes la estrella de que esa persona te corresponda, construye tu relación a punta de detalles. Nada de luces de neón, ni palabras sobrecargadas y forzadas. Ve día tras día, a punta de gestos, palabras, caricias y sonrisas. No se necesita más nada, lo demás viene solito.

7 de diciembre de 2009

Rendirse y Confesar

"Una es mas autentica, mientas cuanto mas se
parece a lo que ha sonado de si misma."

Antonia San Juan - Todo sobre mi madre

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A través de los ojos se refleja nuestro espíritu y energía, pero tambien tienen el poder de traicionarnos. Son los delatores por excelencia de los sentimientos... llegan a decir más que las palabras.

Por eso, siempre pensó que sería maravilloso poder mirarlo sin ser vista, disimular las intenciones, observarlo con detenimiento, con tranquilidad y sobretodo sin levantar sospecha. Sin embargo, hoy por hoy, si el notaba su mirada insistente ya no importaba, pues luego de tantos años conocía su piel de memoria y un poco más allá. Con eso habia sido suficiente… hasta ahora.

Hasta ahora porque sin proponérselo, la había embriagado por completo, y no de alcohol, sino de sí mismo. Sin beber ni una gota, le había dado ese consentimiento tácito y sobrentendido de embobarle sólo con mirarle, reírse, hablar o rozar.

Lo complicado del asunto es que el era uno de esos indescifrables. De esos tipos jodidos que no te hacen saber que quieren o que no, si están contigo o no, si le gustas o no. Y ella, igual.

En su memoria no había referencias de la primera vez que hicieron el amor, ni muchas de las veces posteriores, pero más importante que eso era el poder describir con pormenores la sensación de tenerlo cerca, su respiración agitada respondiendo a la pasión de los besos, su mano abrazando su cintura. En uno de esos parpadeos ingratos podría atreverse a detallar su olor, y las caricias sucintas que ocurrían sin que los demás supieran. Podía recordar y decir muchas cosas, pero se las guardaba para si. Y el, lo mismo.

Y es que todo eso había sido suficiente… hasta ahora. Cada uno por su lado y en una competencia sigilosa, se iniciaban en un desafío hacia a algo más, con la expectativa de que no haber coincidido antes y tomando en cuenta que nada en esta vida te viene fácil.

Sin embargo, esta vez podría ser diferente, ya que de un tiempo para acá cuando el no está presente, ella escucha su voz, sus manos la tocan, y sus ojos la miran. Y el, siente lo mismo. De un tiempo para acá cada vez que ella está cerca, el piensa que podría estar así por mucho tiempo. Y ella piensa lo mismo... también en silencio.

No los culpen por callar, ¿cuantas veces no se ha manifestado el querer, sin utilizar palabras? Muchas más de lo que nos imaginamos o quisiéramos creer, pero eso no es lo ideal… a veces resulta mejor rendirse y confesar.