"Una es mas autentica, mientas cuanto mas se parece a lo que ha sonado de si misma."
Antonia San Juan - Todo sobre mi madre
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A través de los ojos se refleja nuestro espíritu y energía, pero tambien tienen el poder de traicionarnos. Son los delatores por excelencia de los sentimientos... llegan a decir más que las palabras.
Por eso, siempre pensó que sería maravilloso poder mirarlo sin ser vista, disimular las intenciones, observarlo con detenimiento, con tranquilidad y sobretodo sin levantar sospecha. Sin embargo, hoy por hoy, si el notaba su mirada insistente ya no importaba, pues luego de tantos años conocía su piel de memoria y un poco más allá. Con eso habia sido suficiente… hasta ahora.
Hasta ahora porque sin proponérselo, la había embriagado por completo, y no de alcohol, sino de sí mismo. Sin beber ni una gota, le había dado ese consentimiento tácito y sobrentendido de embobarle sólo con mirarle, reírse, hablar o rozar.
Lo complicado del asunto es que el era uno de esos indescifrables. De esos tipos jodidos que no te hacen saber que quieren o que no, si están contigo o no, si le gustas o no. Y ella, igual.
En su memoria no había referencias de la primera vez que hicieron el amor, ni muchas de las veces posteriores, pero más importante que eso era el poder describir con pormenores la sensación de tenerlo cerca, su respiración agitada respondiendo a la pasión de los besos, su mano abrazando su cintura. En uno de esos parpadeos ingratos podría atreverse a detallar su olor, y las caricias sucintas que ocurrían sin que los demás supieran. Podía recordar y decir muchas cosas, pero se las guardaba para si. Y el, lo mismo.
Y es que todo eso había sido suficiente… hasta ahora. Cada uno por su lado y en una competencia sigilosa, se iniciaban en un desafío hacia a algo más, con la expectativa de que no haber coincidido antes y tomando en cuenta que nada en esta vida te viene fácil.
Sin embargo, esta vez podría ser diferente, ya que de un tiempo para acá cuando el no está presente, ella escucha su voz, sus manos la tocan, y sus ojos la miran. Y el, siente lo mismo. De un tiempo para acá cada vez que ella está cerca, el piensa que podría estar así por mucho tiempo. Y ella piensa lo mismo... también en silencio.
No los culpen por callar, ¿cuantas veces no se ha manifestado el querer, sin utilizar palabras? Muchas más de lo que nos imaginamos o quisiéramos creer, pero eso no es lo ideal… a veces resulta mejor rendirse y confesar.
Antonia San Juan - Todo sobre mi madre
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A través de los ojos se refleja nuestro espíritu y energía, pero tambien tienen el poder de traicionarnos. Son los delatores por excelencia de los sentimientos... llegan a decir más que las palabras.
Por eso, siempre pensó que sería maravilloso poder mirarlo sin ser vista, disimular las intenciones, observarlo con detenimiento, con tranquilidad y sobretodo sin levantar sospecha. Sin embargo, hoy por hoy, si el notaba su mirada insistente ya no importaba, pues luego de tantos años conocía su piel de memoria y un poco más allá. Con eso habia sido suficiente… hasta ahora.
Hasta ahora porque sin proponérselo, la había embriagado por completo, y no de alcohol, sino de sí mismo. Sin beber ni una gota, le había dado ese consentimiento tácito y sobrentendido de embobarle sólo con mirarle, reírse, hablar o rozar.
Lo complicado del asunto es que el era uno de esos indescifrables. De esos tipos jodidos que no te hacen saber que quieren o que no, si están contigo o no, si le gustas o no. Y ella, igual.
En su memoria no había referencias de la primera vez que hicieron el amor, ni muchas de las veces posteriores, pero más importante que eso era el poder describir con pormenores la sensación de tenerlo cerca, su respiración agitada respondiendo a la pasión de los besos, su mano abrazando su cintura. En uno de esos parpadeos ingratos podría atreverse a detallar su olor, y las caricias sucintas que ocurrían sin que los demás supieran. Podía recordar y decir muchas cosas, pero se las guardaba para si. Y el, lo mismo.
Y es que todo eso había sido suficiente… hasta ahora. Cada uno por su lado y en una competencia sigilosa, se iniciaban en un desafío hacia a algo más, con la expectativa de que no haber coincidido antes y tomando en cuenta que nada en esta vida te viene fácil.
Sin embargo, esta vez podría ser diferente, ya que de un tiempo para acá cuando el no está presente, ella escucha su voz, sus manos la tocan, y sus ojos la miran. Y el, siente lo mismo. De un tiempo para acá cada vez que ella está cerca, el piensa que podría estar así por mucho tiempo. Y ella piensa lo mismo... también en silencio.
No los culpen por callar, ¿cuantas veces no se ha manifestado el querer, sin utilizar palabras? Muchas más de lo que nos imaginamos o quisiéramos creer, pero eso no es lo ideal… a veces resulta mejor rendirse y confesar.
1 comentarios:
Yo fui ella y tuve un él, tus palabras me hicieron recordar la complicidad del silencio, en el que solo una mirada un roce te lleva a momentos muy intensos.
Gracias!!
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