24 de octubre de 2008

Conversación sin reparos

Está oscuro y los minutos no pasan. Mirando el reloj te das cuenta que solo han pasado 5 minutos, sin embargo te parece la vida entera. La ves llegar y se agita tu respiración. Se agita por el poco tiempo que queda, por las muchas medidas, y por el final cercano… así que mejor aprovecha. Aprovecha mientras la tienes cerca y cuéntale que sentiste cuando la buscaste, y cuanto la has extrañado. Dile y sin reparos. Ten presente que no quiere obligaciones, así que guarda las promesas para luego, y cuando todo esté dicho, dale un beso más. Uno más. Y luego otro.
Sigue, y susurra a su oído detalles de ese mundo despojado en el que viviste por un tiempo. Suelta el nudo en la garganta, recupera palabras y la fuerza necesaria para retomar conversaciones. Empieza a soñar. Dile lo que sueñas. Empieza a confiar. Dile que confías en ella. Justo en este instante quieres que la vida se detenga, pero no sucede.

Así que continúa y sin censura. Observa como cambia su rostro. La vez esbozar una sonrisa, así que vas bien. Sigue, y no pospongas la palabra adecuada y el gesto cariñoso. Ella ya sonríe por completo, y es que entre los dos no cabe la costumbre, porque tú sabes bien, que a su lado hoy es diferente a ayer y mañana será diferente a hoy. Lo que sí cabe y tiene su espacio es tu nombre, su nombre, las sensaciones, el abrazo, el llanto, y sonreír las alegrías del otro. Vivir, en definitiva. Eso si, y por mucho tiempo.

12 de octubre de 2008

Una ojeada a los nuevos coliseos romanos: los "reality show" - Abel Guerra

A la sazón de lo ocurrido en el certamen Latin American Idol, especialmente en Panamá y Costa Rica, me atrevo a decir que existe una similitud entre estos reality show con los antiguos coliseos romanos, ya que estos últimos se construían para "entretener" al pueblo, en el sentido de que entretener significa distraerlo, manipularlo y convencerlo de cosas que no son.

Mis felicitaciones a Margarita, de corazón, porque es una ganadora desde siempre; pero me parece inverosímil que muchos medios de comunicación social –tan dicótomos en su actuar– promuevan por un lado los "valores positivos", con anuncios en donde las figuras de su staff hablan de la responsabilidad, la honradez, la tolerancia, el no a la violencia, etc., pero por el otro lado, esas mismas figuras promuevan un consumismo despiadado para la compra sin sentido de tarjetas telefónicas.

Digo sin sentido, porque en un país en donde hay personas que sufren a causa de la desnutrición, de las enfermedades y de otras calamidades, se olvide el sentido de compasión. Esto es así, porque a los seres humano la idea de sufrimiento nos aterra, huimos de ese sentimiento y nuestra reacción se orienta a la búsqueda de los mecanismos que nos hagan olvidar esos acontecimientos de sufrimiento.

Por un lado, vivimos la saturación de noticias amarillistas que hablan de personas o familias afectadas por el infortunio. Esto a diario invade nuestro subconsciente, haciéndonos pensar y ver una realidad que confrontan otras personas en peores situaciones que nosotros; estas noticias, de una u otra forma, bloquea nuestra conciencia.

Pero, por otro lado, somos espectadores de los nuevos coliseos romanos (reality show), que promueven el entretenimiento masivo, que adormecen también nuestra conciencia, nos aliena y nos hacen partícipes de este circo comercial, convirtiéndonos así en números fríos para las empresas transnacionales.

Solo me resta decir con el poeta Demetrio Herrera Sevillano: "Paisano mío, panameño; tú siempre respondes: sí…". Siempre dices sí a propuestas irreverentes que atentan contra la dignidad de las personas, por tu falta de cultura, por la ignorancia, producto de los gobiernos que no han sabido educarte, y por culpa de tu propia desidia.

Tú siempre dices sí, cuando te tocan el orgullo nacionalista tonto que tienes, y te involucras en causas superficiales, mientras las transnacionales siguen abusando de tu ignorancia.Espero que estos reality show no hagan olvidar, a nuestros compatriotas, todos los problemas de fondo que tiene este país.

Quiero creer que mandar mensajes de chat y estar aturdido por unas horas de euforias pasajeras, no sean motivo suficiente para olvidarnos de los proyectos ley que atentan contra nuestra dignidad, del alto costo de la vida y de otros problemas que necesitan de nuestra atención y unión como nación.

Por supuesto que habrá varios lúmpenes que ni saben el porqué y cuál es el sentido de las cosas, pero seamos nosotros consecuentes y que la historia no nos juzgue por nuestro mal actuar o por no actuar.

10 de octubre de 2008

Un tsunami ético - Bernardo Kilksberg

La mayor crisis de la historia económica moderna luego de la de los años 30. Fueron cerrados varios de los principales bancos de inversión de la principal economía del mundo, estatizadas las dos mayores empresas hipotecarias, y la mayor aseguradora, rescatada la caja de ahorro y préstamo más importante, y aumentada en un 150% la garantía de los depósitos bancarios. Los efectos llegaron tanto a los estados como a los municipios. Los estados de Nuevo México, Maine, Massachusetts, y California tienen serios problemas de liquidez. Entre otros, el municipio de Jefferson, Alabama, está al borde de la suspensión de pagos, y el de San Mateo, California, perdió 155 millones de dólares que tenía en Lehman Brothers, y puede no tener con qué financiar las escuelas públicas. Los impactos se extienden en Europa, Asia, y el mundo entero.

Una de sus razones centrales de esta hecatombe es un "tsunami ético". Ya Adam Smith el padre de la economía clásica había advertido, varios siglos atrás, que los mercados debían estar regidos por valores éticos como la honradez, la prudencia, la transparencia, y la confianza mutua. De lo contrario, podrían funcionar muy mal. Vacíos éticos profundos están en la base de la crisis en desarrollo.

Diversos operadores actuaron en contradicción total con la idea de responsabilidad social empresarial. Trataron de maximizar el lucro a corto plazo, sin atención al daño social. Entre ellos, los especuladores en derivados -que los llevaron a un monto que es tres veces el de las hipotecas basura-, los promotores de las hipotecas basura y los especuladores de corto plazo, que hicieron lo posible para que cayeran aún más las acciones de los bancos en dificultades. Al anunciar la medida inédita de prohibir las ventas de corto plazo de 800 acciones, dijo el presidente de la Comisión de Valores de USA, Cox, que estas medidas eran necesarias "para asegurar que la manipulación encubierta, las ilegales ventas a corto plazo desnudas (en las que ni siquiera se transferían realmente los valores) o las prácticas comerciales ilegítimas no conduzcan el comportamiento de los mercados y minen la confianza". Refiriéndose al mismo tema en Inglaterra, señaló el arzobispo de York, John Sentamu "son ladrones de bancos, y destripadores de activos".

Los altos ejecutivos de grandes empresas consiguieron paquetes remuneratorios exorbitantes. La distancia entre lo que ganaban y los salarios promedio de la economía era de 344 a 1, y entre sus ingresos y los sueldos mínimos de 1700 a 1. Los análisis muestran que, en la búsqueda de cobrar grandes porcentajes y participaciones, llevaron las empresas a los más altos riesgos. Fue uno de los temas más esgrimidos por la main street , la gente de la calle, para cuestionar que se ayudara a la Wall Street.

El dogmatismo ideológico llevó a dejar sin regulaciones a mercados enormemente sensibles y riesgosos, como los financieros no bancarios. El New York Times ha planteado editorialmente: "la crisis podría haber sido evitada si los reguladores hubieran aplicado las reglas, y si los funcionarios gubernamentales hubieran cuestionado los prestamos riesgosos y otras prácticas dudosas". El primer ministro de Francia, François Fillon, llamó a las autoridades americanas a actuar: "No vamos a aceptar pagar los platos rotos de una regulación fallida y la corrupción del capitalismo". El arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, escribió que "poner demasiada confianza en el mercado se ha convertido en una suerte de idolatría", y exigió regulaciones.

La idea de que se ha ido muy lejos en expulsar la ética de la economía y se han desatado fuerzas salvajes aparece hoy en algunos de los mayores líderes promercado. El premier italiano, Berlusconi, planteó que "hay que volver a aplicar ética a la economía", el presidente de Francia, Sarkozy, afirma que "una cierta idea de la globalización está muriendo con el fin del capitalismo financiero, que ha impuesto su lógica sobre toda la economía y ha contribuido a pervertirla".

Los más vulnerables del mundo están pagando ya los costos de todos estos errores. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha advertido que las metas del milenio, que iban a bajar a la mitad para 2015 la pobreza extrema (hoy 1400 millones de personas), la mortalidad infantil (9.600.000 niños mueren anualmente por pobreza), la mortalidad materna (500.000 madres mueren por año durante el embarazo o el parto por factores de pobreza), están en riesgo severo.
América latina tiene que sacar lecciones. Las ortodoxias económicas copiadas mecánicamente no sólo han significado recetas erróneas. Han transmitido el mensaje de que los valores éticos no importan en la economía. Que ese es terreno sólo para arreglos técnicos. Frente a los fracasos de esa visión, es hora de bregar fuertemente por la responsabilidad ética en políticas públicas, por la defensa del interés colectivo, porque la responsabilidad social de la empresa privada avance de modo efectivo, por los derechos al desarrollo de los niños, las familias, las oportunidades para los jóvenes, la protección de los ancianos, por una mejor equidad en la región más desigual de todas. Así como las falencias éticas fueron cruciales en la gravísima crisis actual, es imprescindible, para que se pueda superar, que en el mundo y en este continente de agudas inequidades y exclusiones la ética conduzca la economía.


El autor escribió, con el Premio Nobel Amartya Sen, Primero la gente.