“Las tazas sobre el mantel / la lluvia derramadaun poco de miel / un poco de miel / no basta”.
Té para tres. Soda Stereo
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Con las cortinas descorridas, los rayos invadían por completo la habitación. Había pasado la noche acurrucada en una inmensidad infinita y cuando se levantó, se sintió diferente. Algo había estado cambiando, pero se daba cuenta hasta ahora que era lo que pasaba, quizás porque el antes y después de su historia hoy se veía más marcado.
Siempre le había costado expresarse ante los demás. Eran pocas las veces que se le veía con rastro de pesar, con algo de desconsuelo, y no porque no lo sentía, sino porque no lo demostraba. Acostumbrada a ocultar algunos sentimientos ante los demás, se mostraba siempre llena de vida, siempre llena de sonrisas.
- “¿Por qué?”
- “Porque no hay nada más falso que una sonrisa, - le dijo - y tu lo sabes bien, porque has hecho lo mismo, te has escondido detrás de ella”.
Si, no tiene nada de malo intentar no demostrar lo que se siente. Todo el mundo lo hace. Hay quienes muestran su dentadura como advertencia a sus enemigos, o los que la usan para disimular lágrimas, o para esconder el temor.
Ayer en la noche la había visto sonreír y muchas veces, pero con una sonrisa genuina. De esas sonrisas que iluminan, las llenas de felicidad. Y eso sólo sucede cuando te encuentras con alguien con quien es importante estar. Alguien con quien disfrutes un abrazo, con quien te mires sin pronunciar palabras, con quien te beses suavemente y sin prisas. Cuando estás frente a alguien así, es importante ceder en las cosas sencillas, aunque te cueste. Y eso era lo que poco a poco estaba cambiando.
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