24 de octubre de 2008

Conversación sin reparos

Está oscuro y los minutos no pasan. Mirando el reloj te das cuenta que solo han pasado 5 minutos, sin embargo te parece la vida entera. La ves llegar y se agita tu respiración. Se agita por el poco tiempo que queda, por las muchas medidas, y por el final cercano… así que mejor aprovecha. Aprovecha mientras la tienes cerca y cuéntale que sentiste cuando la buscaste, y cuanto la has extrañado. Dile y sin reparos. Ten presente que no quiere obligaciones, así que guarda las promesas para luego, y cuando todo esté dicho, dale un beso más. Uno más. Y luego otro.
Sigue, y susurra a su oído detalles de ese mundo despojado en el que viviste por un tiempo. Suelta el nudo en la garganta, recupera palabras y la fuerza necesaria para retomar conversaciones. Empieza a soñar. Dile lo que sueñas. Empieza a confiar. Dile que confías en ella. Justo en este instante quieres que la vida se detenga, pero no sucede.

Así que continúa y sin censura. Observa como cambia su rostro. La vez esbozar una sonrisa, así que vas bien. Sigue, y no pospongas la palabra adecuada y el gesto cariñoso. Ella ya sonríe por completo, y es que entre los dos no cabe la costumbre, porque tú sabes bien, que a su lado hoy es diferente a ayer y mañana será diferente a hoy. Lo que sí cabe y tiene su espacio es tu nombre, su nombre, las sensaciones, el abrazo, el llanto, y sonreír las alegrías del otro. Vivir, en definitiva. Eso si, y por mucho tiempo.