Querido Calamaro:
Hace un tiempo escribí sobre esas canciones que al escucharlas me inmovilizan y me trasladan automáticamente a momentos vividos. Hay varias tuyas que lo consiguen, es por eso que quiero contarte que anoche me acosté con un pensamiento, y hoy me levanté con una de tus letras. Si, tuve una noche surtida y armoniosa.
No sabes la historia, pero por un tiempo transitorio, frágil y fugitivo… mi vida fue diferente a lo que estaba en ese entonces acostumbrada. Y tu canción me lo recuerda hoy.
Me recuerda esos días efímeros, llenos de disimulos para poder estar juntos. Repletos de amaneceres conversando sobre el pasado y el futuro, sencillamente porque escaseábamos de presente.
Escucharte aunque sea en pensamiento, me inmortaliza tu voz, y la de el. No puedo llegar ni a nombrarla, porque sólo eso me transportaría a cualquier camino… excepto el de la realidad.
Resulta paradójico el nombre de tu canción, junto con el recuerdo y lo que resultó de esos días. No estaba en los planes de ninguno de los dos, me pidieron paciencia y pedí perdón. Ello implicó que te dejaran en fragmentos, pero Andrés… si algo quedó claro es que de todo se aprende.
Escucharte hoy temprano, es una sanción a mi conciencia, pues me costó saber que el tiempo sólo cura lo que realmente no importa.

2 comentarios:
Hace un rato que no te leia, y me sorprendo con esta deliciosa oda a Calamaro. Que intrigas te producen esas canciones, que maneras de percibir los momentos. Tambien a mi, Calamaro me lleva a pensar que vivimos paralelamente a nuestros sentimientos y en dias, hasta en vias contrarias.
Saludos,
Carlo.
Si, hace rato no me comentabas mis posts, y como siempre tan acertado.
Todo cambia, y todo fluye.. y el comprendiendo bien eso ha variado sus cantos y composiciones a medida del paso del tiempo. Lo mejor de todo es que lo que no cambia es la forma en que toca nuestros pensamientos como pocos.
Saludos,
Priscila.
Publicar un comentario en la entrada