Lluvias fuertes, sirenas a lo lejos y uno que otro pensamiento tormentoso. Si, tenía varias noches sin dormir bien, y no podía dejar de pensar en lo recién sabido. Si, hoy se cumplían diez días desde que descubrió que a partir de ahora en adelante su vida y la de algunos que la rodean, no sería la misma.Rondaba a su mente, el hecho que muchas veces es mejor salir de una situación rápidamente antes que te inmiscuyan… huir como un avestruz. Como esa técnica antiquísima de esconderte durante la tormenta y salir cuando ya esta apenas chispeando. Es fenomenal y… cobarde. Te deslindas de todo lo que ocurre por un tiempo prudente y si te sientes mal, el alivio lo encuentras en algún momento, porque hay culpas que se difuminan rápido.
Sin embargo, esa técnica no la podía aplicar ahora… porque cuando es una situación familiar, eso no se hace. El problema (¿?) se ataca entre todos, se aporta, se soluciona, se decide su destino, y de una forma extraña… también el nuestro.
Si, hace apenas diez días que recogía pedazos de su vida, recordaba y amontonaba. Hace apenas diez días que descubría una historia interesante, encontrándose con un reto inesperado… se tropezó con una verdad que estaba buscando desde hace tiempo, sólo para desear no haberla hallado.
A pesar de todo, tiene fe de que estarán bien. Ya van tres largos años, y todo va mejor. La clave está en que todo se supera… la familia todo lo supera.
1 comentarios:
Es bella la idea de contar con la familia... cuando en realidad es una familia.
Saludos y un abrazo
Elsa
Publicar un comentario en la entrada