
Le gustaría saber
su secreto. Ese
responsable de florecer nervios tal cual adolescente, ese que le
incitaba a cantar sin importar el desafino de su voz. Quería descubrir ese chiquillo disfrazado que se manifiestaba por ser
solidario con las risas nerviosas, y
miradas furtivas.
Si, siempre se había sentido hipnotizada por las personas que se asomaban en su vida sin avisar, y le deleitaban con su presencia. Aunque tuvieran bigote.
1 comentarios:
Me gusta que al leer tus palabras, al final lea "dicho en voz baja por Priscila"... justo como lo imagine al leer este texto, me encanta lo sencillo y lo noble de tus matices.
Un saludo.
Carlo
Publicar un comentario en la entrada