27 de mayo de 2009

La donación de mis órganos - Camilo José Cela

Para que nadie diga que mis notas son puro sentimentalismo y nostalgia! .. Jajaja.



Quiero el día que yo muera
poder donar mis riñones,
mis ojos y mis pulmones.
Que se los den a cualquiera.

Si hay un paciente que espera
por lo que yo ofrezco aquí
espero que se haga así
para salvar una vida.

Si ya no puedo respirar,
que otro respire por mí.
Donaré mí corazón
para algún pecho cansado
que quiera ser restaurado
y entrar de nuevo en acción.

Hago firme donación
y que se cumpla confío
antes de sentirlo frío,
roto, podrido y maltrecho
que lata desde otro pecho
si ya no late en el mío.

La picha la donaré
y que se la den a un caído
y levante poseído
el vigor que disfruté.
Pero pido que después
se la pongan a un jinete,
de esos que les gusta el brete.
Eso sería una gran cosa
yo descansando en la fosa
y mi picha dando fuerte.

Entre otras donaciones
me niego a donar la boca.
Pues hay algo que me choca
por poderosas razones.
Sé de quien en ocasiones
habla mucha bobería;
mama lo que no debía
y prefiero que se pierda
antes que algún comemierda
mame con la boca mía.

El culo no lo donaré
pues siempre existe un confuso
que pueda darle mal uso
al culo que yo doné.
Muchos años lo cuidé
lavándomelo a menudo,
para que un cirujano boludo
en dicha transplantación
se lo ponga a un maricón
y muerto me den por culo.

26 de mayo de 2009

‘Homo criticus’, ‘Homo estupidus’ - Paco Gómez Nadal

Criticar al poder político es un deporte sin riesgo: casi siempre se acierta. En el despiadado ataque a los políticos y al sistema representativo corrupto y corroído nos encontramos casi todos: libertarios, neoliberales, liberales clásicos, socialdemócratas, marxistas, anarquistas… Es demasiado fácil. Me quedo con la palabra “representativo”, porque en realidad es más diciente de lo que parece a simple vista.

El poder político en Panamá, y en el resto del mundo occidental, es bastante “representativo” de las sociedades que gestiona. No es que tengamos a los gobiernos que nos merecemos, sino que nuestros gobiernos son clones de la sociedad que los elige. A veces es una sociedad con varias caras. La de Martín Torrijos, pusilánime, juega vivo, mentirosa y clientelista; y la de Ricardo Martinelli, prepotente, autoritaria, irresponsable y desafiante. Somos así.

No lo somos por casualidad. Los mecanismos que nos hacen rebaño son tan sutiles que somos incapaces de identificarlos. Nos creemos libres y autónomos, aunque respondemos compulsivamente a estímulos externos desde que somos niños. Y luego votamos y trabajamos, y compramos y caminamos creyendo que lo hacemos porque queremos, cuando en realidad solo somos piezas de un engranaje bastante más complejo y esclavizante.

En esta sociedad, entonces, buscamos afiliaciones que nos hagan sentir parte de una tribu. Puede tratarse de un partido político, de una religión, de un equipo deportivo o de la taberna más cercana a la que acudimos a buscar el calor de lo conocido. Delegamos las tareas de gobierno y, a partir de ese momento, nos quitamos la responsabilidad de encima. Si se caen las paredes del patrimonio en el Casco Viejo, si AES arrasa bosques y gentes por “el interés nacional”, si se bota la plata en compras oficiales mal gestionadas, si un narco cualquiera seduce a media Panamá… todo es culpa del Gobierno.

La crítica la hacemos desde una cierta tranquilidad que también tiene sus jerarquías. Me explico. Si se pertenece a una clase media razonable, se tiene empleo y una vida socialmente aceptada, nos creemos protegidos por la ley y las buenas costumbres y opinamos que son los otros los que deben cuidarse. Si somos nacionales pensamos que estamos más protegidos que el extranjero. Si somos blancos, que estamos mejor que los afropanameños. Si somos afro, siempre queda la esperanza de que les vaya peor a los indígenas. Si somos indígenas, nos toca pensar que la vulnerabilidad es un estado más grave para piedreros o sin casa.

En realidad, la mayoría entra en la categoría de Homo sacer (ese ser humano al que se puede matar impunemente, real o simbólicamente), y nuestra sensibilidad para con el otro está tan anestesiada que las muertes simbólicas o reales ajenas nos importan poco. Como escribiera Günter Anders, las consecuencias de los actos humanos son tan brutalmente despiadadas que ya no tenemos la sensibilidad ni la imaginación para asimilarlas, así que mejor nos hacemos los locos (que como ha quedado demostrado, son más).

¿Por qué exigir a un gobierno que sea sensible ante la injusticia o la exclusión si nosotros no lo somos? ¿Por qué refugiarnos siempre en la legalidad y no buscar la ética? ¿Por qué pedirle al Ejecutivo que no haga negocios millonarios de dudosa reputación si la mayoría sueña con uno de esos para salir de la rutina de trabajar para subsistir?

El cambio (¡ay!, qué palabrita), de existir, debería comenzar por la mayor: un cambio social que humanice esta sociedad sin brújula. Pero no un cambio en el entorno más cercano, que es lo que solemos preconizar cuando buscamos esperanza, sino una verdadera revolución (una amiga hablaba de la “revolvición”) que nos haga comunidad de destino, sociedad de intereses diversos pero de valores humanos compartidos.

Hasta que esto no ocurra, seguiremos teniendo gobiernos y candidatos enemigos del bien común, al igual que nosotros lo somos. No son peores que usted o que yo Martinelli ni Torrijos ni Herrera… son exactamente iguales a nosotros. Esa es la vergüenza mayor. Si no me cree, haga el autoexamen. ¿Cuánto le importa a usted lo que le ocurre al treinta y tantos por ciento de pobres del país, o a las personas que viven con VIH/sida, o a las comunidades indígenas arrasadas por empresarios y tongos aliados, o a la vecina de enfrente a la que el bestia de su marido golpea para mantener el orden patriarcal, o a su compañero de trabajo al que con la excusa de la crisis van a dejar en la calle y sin esperanza?

El ser humano no es malo por naturaleza, pero, a veces… lo parece.

18 de mayo de 2009

Mi táctica y estrategia - Mario Benedetti

Mi táctica es mirarte
aprender como sos
quererte como sos

Mi táctica es hablarte y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

Mi táctica es quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé con qué pretexto
pero quedarme en vos

Mi táctica es ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

Mi estrategia es en cambio
más profunda y más simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé con qué pretexto
por fin me necesites.

8 de mayo de 2009

Hasta nunca ... Zombie!

No he escrito nada desde hace casi 2 meses. El día a día me come viva. Me engulle mientras abro los ojos, me levanto, manejo, llego al trabajo, marco entrada, escribo, mando emails, los respondo, contesto el teléfono. Miro el reloj, faltan 6 horas para irme aún. Almuerzo, escribo, escribo, escribo, intento irme - sin conseguirlo -, contesto el telefono, escribo, marco salida, manejo a casa de vuelta, limpio, veo tele, y me duermo. Entre todo eso, el tiempo pasa volando.

Vienen días algo complicados, pero luego de la tormenta, según dicen, viene la calma. Así que próximamente empiezo en otro puesto, otras funciones, y feliz ... muy felizmente otro horario. Necesito descansar, así que este fin de semana me voy a renovar a la playita. Woeee!

Hasta el lunes!

24 de marzo de 2009

El cuerpo (fragmento) - Stephen King

"Las cosas más importantes son siempre las más difíciles de contar. Son cosas de las que uno se avergüenza, porque las palabras las degradan. Al formular de manera verbal algo que mentalmente nos parecía ilimitado, lo reducimos a tamaño natural. Claro que eso no es todo, ¿verdad?
Todo aquello que consideramos más importante está siempre demasiado cerca de nuestros sentimientos y deseos más recónditos, como marcas hacia un tesoro que los enemigos ansiaran robarnos.
Y a veces hacemos revelaciones de este tipo y nos encontramos sólo con la mirada extrañada de la gente que no entiende en absoluto lo que hemos contado, ni por qué nos puede parecer tan importante como para que casi se nos quiebre la voz al contarlo. Creo que eso es precisamente lo peor. Que el secreto lo siga siendo, no por falta de un narrador, sino por falta de un oyente comprensivo".

20 de marzo de 2009

Hoy? Una mujer alterada

No buscar el sentido en las cosas:
¡Sino introducirlo!

Friedrich Nietzsche


---

Hace un par de días me mandaron una “amonestación verbal-escrita, con copia al expediente” (si, lo verbal-escrito existe!). Resulta que tuve un par de tardanzas en febrero, y el salir de aquí de lunes a viernes cuando el sol ya no me acompaña, no importa. Lo que es realmente importante aquí, mis queridos señores, es lo que yo hubiera podido hacer en esos JUSTOS 2 o 3 minutos que llegue tarde. Esos 3 minutos que le robé al Estado me hacen ser una irresponsable laboral. ¿CÓMO PUDE HABER HECHO SEMEJANTE COSA?

Pero bueno, rápidamente busqué una solución al “problema”, y he adelantado unos 15 minutos mi reloj de mano, el de la casa, el del carro, y todos los que tenga a mi alcance, y así me doy el lujo de especular con mis minutos y vivirlos de forma adelantada.

Exxxxxx...... un momento! ¿vivir adelantándome para llegar temprano al trabajo? Yeii eso es ganancia pura! Lo que soy en realidad es una víctima de la absurda inflexibilidad laboral. Lo escribí hace un par de meses, lo repito hoy, y lo repetiré por siempre: el trabajo no dignifica, el trabajo cansa. Me he dejado llegar por la alineación laboral, a trabajar por compromiso y a cumplir obligaciones. Y no estoy sola en esto, tu también.

La verdad duele, y mucho. Duele por varias razones: porque en el fondo nadie quiere oírla (especialmente si te afecta personalmente), porque es lo único que podemos decir, porque hay que expresarla en voz alta (o escribirla) para entenderla. Duele porque no nos podemos contener ni un minuto más, y otras tantas, porque sentimos que es nuestra obligación.

Pero bueno, señores…. lo dicho, dicho está, y lo escrito, escrito está. Hoy estoy convertida en una mujer alterada, así que me da igual lo que piensen, lo que no, y que lea esto el que quiera… y el que no? que no lo lea!. Me retiro de este escenario hasta el lunes a primera hora. Son las 5 de la tarde de un hermosísimo viernes-principio-de-fin-de-semana, y tengo la posibilidad de irme temprano, así que doy un pasito para atrás, y les hago una reverencia … porque quizás sigan navegando por estos lares. Si me preguntan en los pasillos que sucede… ¿perdón? No señor, nada es como parece… e instantáneamente aparecerá mi sonrisa, acompañado de una leve petición de anonimato.

26 de febrero de 2009

2 x 1

Siendo una ciudad de relativamente pocos habitantes, y sobretodo que no hay mucho lugar adonde ir, deberían ser más las probabilidades de encontrarnos con personas que hemos conocido al paso de los años. Pero no, es como si las personas que viven aquí, fueran exclusivamente los que te rodean (y rodeas) en la actualidad, y que tus exparejas, extikitikis, amigos que fueron y que hoy no lo son, compañeros de la escuela, de antiguos trabajos, de la universidad, personas que salieron por la puerta trasera de tu vida, ya no existieran. Como si puf!se hubieran evaporado.

Y esto en muchos aspectos me marcha bien. Muchas veces funciona que sólo estés rodeado por quien te interesa y rodeando a quien le intereses. De esta forma, excluyes de tus pensamientos y palabras a personas a quien no te apetece para nada tener en cuenta.

Hoy tuve dos encuentros: uno personal, y el otro telefónico (y a muchas millas de distancia) con 2 personas de esta última categoría. La primera, fue tempranito entrando a la Arrocha. No lo había visto, y llegó a saludarme mientras estaba en caja. Mientras me hablaba sólo llegué a pensar que 1. ¿Porque carajo se había quitado la barba? y 2. ¿Cómo puede ser que algo que yo pensé muy fuerte haya quedado incoloro con el paso del tiempo?

Mientras los recuerdos venían a mi mente como si estuviera viendo un proyector, me contó como un lorito bien portado, que estaba bien, trabajando en el mismo lugar, que siempre se acuerda de mi (¿?) y que me veía muy bonita (ayer me hice blower, jeje). Básicamente me dio un resumen de su vida actual, olvidando el pequeñito detalle de mencionarme a su esposa (auch!). Remedié la situación sonriendo y despidiéndome rápidamente sin dar mucha vuelta en lo que se perdió, y que definitivamente no volverá.

Llegando al trabajo, y aún con las dos preguntas en la mente, recibí un mensaje de texto de un número desconocido, y luego dos llamadas perdidas. Al tercer timbrazo contesté. Era la segunda persona.

Ha pasado casi año y medio desde la última vez que supe de él, cuando se despidió con un “te llamo”, que en realidad significó un “más nunca te llamo”. Aclaro que el tipo no es panameño (y de ningún país del norte, wacala!), así que chicas ustedes tranquilas, que los hombres son lo mismo sin importar el país de procedencia.

Pues bien, el muchacho bien serenito saludándome con un “Hola Pris!”, lleno de su acento sudaca inconfundible. ¿Yo? Sorprendida. Hey, hablándome como si nada. Como si hubiera sido ayer.

Dicen que el que se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen. No creía en esto, hasta hoy… y no creía justamente porque no me había sucedido. La vida no me lo había demostrado, porque generalmente el que se me fue sin que lo echara, no volvió más nunca, pero es que ni para agarrar impulso!!

Pero hoy hubo un fantástico 2x1 donde me probó que es así. En una mañana cerré dos capítulos sin terminar y voltee la página rápidamente. La giré con algo de desconcierto. Y es que a veces el reencontrarnos con personas de nuestro pasado conlleva a que no nos reconozcamos en la persona que éramos. Eso suele ocurrir con el paso del tiempo.

En una mañana, estas dos personas con quien tenía más de año y pico de no saber nada, me hicieron una invitación. Una para almorzar, y el otro para visitarle. A ambos les dije que no, que estaba con alguien y que era feliz.

12 de febrero de 2009

Elige tu avalancha

6 de febrero de 2009

Miedo

Dicen y he dicho mil veces que hay que dejar que las cosas sucedan solas, que todo sigue su curso, que lo que pasara… hey, ni modo…! pasará.

He repetido tantas veces como mi nombre, un dicho (que creo que es) cubano y que me encanta: “Lo que sucede, conviene”. He dado consejos por doquier sobre estos temas, pero como siempre ocurre, resulta que (y si, hoy ando en tonalidad de rimas, y dichos) consejos vendo, y para mí no tengo.

Y es que, a pesar de que en mi historial hay un par de decisiones al azar, cuyos resultados han salido por la puerta trasera de mi vida, he tenido desde siempre una seria dificultad para no pensar, no reflexionar, no meditar, no preocuparme, no inquietarme, etcétera, etcétera y etcétera.

Esto no quiere decir que ando por la vida como un chihuahua nervioso, sino que hoy acepto y confieso que soy de esas maniáticas que hacen planes, listas, cálculos, reglas, enumeraciones. Acepto y confieso, que tengo decenas de cuadernos y libretas para anotar “cosas importantes”, así como que en mi bolso tengo dos cuadernitos (de los que cuestan 10 centavos en la Arrocha) para anotar “mis pendientes”, y así me voy.

Me desahogo con este post, porque ayer me di cuenta de algo, y resulta que ahora no sé si durante mis primeros 29 años estuve equivocada. Puede ser que tengan razón, puede ser que no deba preocuparme si las cosas pasan o no. Puede ser que algunas de mis manías no tengan que ver con la anticipación, ni preparación, ni premeditación, sino con el miedo. Si, eso es mismo es. Miedo.

2 de febrero de 2009

Se salvaron los perros!

Ya no más castraciones para ellos! Eso es lo que predica el site http://www.dogcondoms.com/, demostrando una vez más que todo en la vida puede ser un negocio.

Ahora bien, se necesita al humano para que el perro se ponga el condon. ¿Voluntarios?



26 de enero de 2009

Mujer, compórtate!

Si vuelvo a escuchar a una mujer haciendo un comentario de este estilo: “Es un súper partido, no lo puedes dejar ir!”, les juro que la prendo en fuego.

Estoy en una edad, en que las mujeres fácilmente se pueden dividir 3 clases. Las que están a híper-nerviosas-felices-y-neuróticas a punto de casarse, las recién casadas súper-felices, o las solteras que poco a poco van cediendo a la presión de cuanta tía o madrina de setecientos años de edad le pregunte con ojos sorprendidos en las reuniones familiares "¿Y los novios como vannnn?".

Algunas de estas solteras cuyo monstruo interno se están despertando, empiezan a desesperarse por conseguir un marido, y no tienen claro que uno no puede enganchar a nadie. Uno no puede amarrar, ligar, capturar, y enlazar una pareja.

Esa misma mujer, en síntomas clarísimos de contradicciones mentales, me envía cadenas electrónicas sobre la liberación femenina, y al mismo tiempo power points de lo más empalagosos con detalles de cómo cazar al hombre adecuado (si, cazar!). El partido esperado, es por supuesto uno pelao con plata, y que ame a su madre (incluso, quizás piense que lo segundo no es tan importante).

Lo que no te dicen esas cadenas, es que poco a poco te vas dando cuenta que quizás la plata salga de negocios dudosos, o pertenece toda al padre, y este le da mesada (a sus 30!); o peor aún que el tipo depende de la madre hasta para comprarse los calzoncillos. Que súper partido!

Matinena, la gran gurú femenina… reconoce que sí, que las mujeres somos personas alteradas, que vivimos alteradas, pero porque somos así? Porque la sociedad nos exige que seamos princesitas lindas e inmaculadas (esto es bien importante, sino pregúntenle a los machos), exitosas profesionales, excelentes amas de casa y buenas cocineras, mujeres perfectas para el hombre perfecto que debemos “enganchar” (es un plus si lo consigues antes de los “ta”), y que con una mano estemos escribiendo en el teclado de la computadora, y con la otra sostengamos al bebe mientras toma pecho. Hey, no se puede todo al mismo tiempo.

Protesto por la desesperación que muestran ciertas mujeres que conozco. No insistan en enganchar a nadie, entiendan que solo se está con alguien cuando se quiere y se puede estar. Si no estás con alguien ahorita, y tu deseo más profundo es tener una pareja, acurrucarte el fin de semana, etc… que cagada pues, ¿quien ha dicho que la vida es justa?

No reclames, ni pidas nada, que cuando llegue esa persona ya te darás cuenta y disfrutaras en su momento, pero mientras tanto… muchacha, alégrate de ser solterísima, pasa tiempo contigo misma, con tus silencios, ve al cine, sal con tus amigas, cuestiónate tus pensamientos y disfruta tus espacios que son solo tuyos, de más nadie, y que luego de seguro extrañarás bastante.
No se puede enganchar a nadie, se puede elegir, se puede decidir. Y si tienes la estrella de que esa persona te corresponda, construye tu relación a punta de detalles. Nada de luces de neón, ni palabras sobrecargadas y forzadas. Ve día tras día, a punta de gestos, palabras, caricias y sonrisas. No se necesita más nada, lo demás viene solito.

23 de enero de 2009

Para las respuestas rápidas

Una de las características que nos diferencia uno de los otros es la forma de hacer frente al sufrimiento. Hay a quienes nunca se les ve llorar… por el contrario, siempre están reídos. Nunca están desconsolados, con rabia o rastro de pesar.
La risa es contagiosa, y cuando dos personas ríen al unísono incluso llegan a parecerse. Pero ojo, que hay de diferentes tipos. Las genuinas (de esas cuyos problemas están a punto de terminar), las utilizadas como método de defensa, y las peligrosas.
Estas últimas son de desconfiar, porque no hay nada más engañoso que una sonrisa, y los que se esconden detrás de ella bien lo saben. Las utilizan aquellos que muestran los dientes como advertencia a los enemigos, una cara feliz para esconder las lágrimas, o hacen muecas para esconder el temor.
En lo personal, usar la sonrisa como un método de defensa es una de las mejores cosas que se pueden hacer. Es tener a disposición una respuesta rápida para todo, y hoy la he aplicado más que nunca.

22 de enero de 2009

En una sola noche

Estoy en un momento de mi vida, en el que llegar a casa del trabajo, para luego volver a salir trae envuelto hacer cosas que no desearía, y que me impiden quedarme tumbada en el sillón. Tengo que bañarme, vestirme, perderme Eli Stone (si, lo amo!), sonreír y decir “aja.. que bien.. si.. wao” por unas 2 o 3 horas. Pero con ellas es diferente.

Es diferente porque se que en esas 2-3 horas, vamos a hablar de todo, cenaremos pasta, nos reiremos al recordar y brindaremos por el encuentro.
Vamos a resumir en una sola noche los 14 años que tenemos de amigas, para seguir siéndolo siempre.

15 de enero de 2009

En la selva de las paradojas - Jean-Marie Gustave Le Clézio

"Es a ella, a Elvira, a quien yo dedico este tributo, y es a ella a quien yo dedico el Premio con el cual la Academia Sueca me premia hoy".

Diciembre 7, 2008.

---

A la selva le debo una de las mayores emociones literarias de mi vida adulta. Eso fue hace como treinta años, en la región de Centro América conocida como el Tapón del Darién, porque era allí, en aquellos tiempos (y creo que la situación no haya cambiado en el tiempo que va), cuando había una interrupción en la Carretera Panamericana que se esperaba que uniera las dos Américas, desde Alaska hasta Tierra del Fuego. En esta región del Istmo de Panamá la selva tropical es extremadamente densa y los únicos medios de transportarse es ir río arriba en piraguas. En estos bosques vive una población indígena dividida en dos grupos, los Emberá y los Wounaans, ambos pertenecientes a la familia lingüística de los Ge-Pano-Carib. Yo llegué por accidente y me fasciné tanto con la gente que me establecí allí en varios indistintos periodos de tiempo durante unos rústicos tres años.

Durante la totalidad del tiempo no hice absolutamente nada más que vagar intermitentemente de una casa a la siguiente - por aquellos tiempos la población se rehusaba a vivir en asentamientos estables- y aprendí a vivir en un ritmo que era completamente diferente de cualquier cosa conocida hasta ese momento. Como una selva de verdad, esta era particularmente hostil.

Tuve que redactar una lista con todos los peligros potenciales y sus respectivos modos de supervivencia. Tengo que decir que la totalidad de los Emberás fueron muy pacientes conmigo. Les divertía mucho mi extrema atención a todo, y creo que en cierta medida fui capaz de pagarles con diversión la sabiduría que ellos compartían conmigo. No escribí gran cosa.

La selva tropical no es realmente un sitio ideal para escribir. Los papeles se entrapan en humedad y los bolígrafos se resecan con el calor. Nada de lo que funciona con electricidad dura mucho. Yo había llegado allí con la convicción de que escribir era un privilegio, y que siempre había recurrido a ello en función de resolver mis problemas existenciales. Una forma de protección, una suerte de ventana virtual que podía desenrollar y abrigarme de la tormenta.

Una vez que había asimilado el sistema de comunismo primitivo de los amerindios, al igual que su profundo disgusto con las autoridades y su tendencia natural hacia la anarquía, vine a concluir que el arte como una forma individual de expresión, no tenía ningún papel que desempeñar en la selva. Además, este pueblo no tiene nada que se asemeje a lo que llamamos arte en la sociedad de consumo. En lugar de colgar cuadros en las paredes, los hombres y mujeres se pintan sus cuerpos, y en general se resisten a crear algo que sea permanente. Y entonces, me gané el acceso a sus mitos.


Cuando hablamos de mitos en nuestro mundo de libros escritos, pareciera que nos referimos a algo muy lejano, tanto en el tiempo como en el espacio. Yo también creía en esas distancias. Y ahora, súbitamente los mitos estaban allí, para que los escuchara regularmente, casi a diario, en medio de la danza de los mosquitos y del comején, - la voz de los cuenteros- tanto hombres como mujeres, ponía en escena cuentos, leyendas, tradiciones, como si hablaran de una realidad cotidiana. Los cuenteros cantaban en un tono chillón, levantando el pecho: el rostro, imitando los sentimientos y pasiones y los miedos de los personajes. Debió haber sido algo de novela y no de mito.

Pero una noche llegó una mujer joven. Su nombre era Elvira. Era conocida a todo lo ancho de la selva de los Emberás por sus destrezas como narradora. Era una reconocida aventurera y vivía sin marido y sin hijos - la gente decía que era algo borracha y un poco zorra, pero no me lo creí ni un minuto-. Ella acostumbraba a ir de casa en casa para cantar a cambio de una comida o una botella de licor o, a veces, por unas monedas.

A pesar de que no tenía acceso a sus relatos sino mediante traducción -la lengua Emberá tiene una variante literaria mucho más compleja que la forma de uso cotidiano- inmediatamente me di cuenta de que era una gran artista en el mejor sentido del término. El timbre de su voz, el ritmo de sus manos retumbando en su pecho, en su pesado collar de monedas de plata y; por sobre todo, el aire de posesa que iluminaba su cara y su mirada y una suerte de mesura y de trance rítmico que ejercía un poder de atracción sobre todos lo presentes. Desde el esquema simple del mito -la invención del tabaco, los mellizos primordiales, las historias de dioses y de humanos desde los inicios del tiempo- ella añadía su propia historia, su vida vagabunda, sus amores, las traiciones y sufrimientos, la intensa alegría del amor carnal, el aguijón de los celos, el miedo a la vejez y a la muerte.

Ella era la poesía en acción, el teatro antiguo y la más contemporánea novela de todos los tiempos. Era todas esas cosas con fuego, con violencia; había inventado, en la oscuridad de la selva, en medio del circundante coro de insectos y sapos, del revoloteo de los murciélagos, una sensación que no puede ser definida más que como belleza. Al igual que su canción, ella arrastraba la verdadera fuerza de la naturaleza y esta era la más rotunda paradoja, que en este desolado lugar, en la selva, tan lejos como se pueda uno imaginar de la sofisticación de la literatura, era el lugar en el cual el arte encontraba su mayor fortaleza, su más auténtica expresión.

Entonces, abandone la región, y no he vuelto a ver a Elvira jamás, o a cualquiera de los narradores de la selva de Darién. Pero me quedé con mucho más que nostalgia - con la certidumbre de que la literatura puede existir, incluso despojada de convencionalismos y compromisos, incluso si los escritores son incapaces de cambiar el mundo. Algo grande y poderoso, que subyace en ellos, que en ocasiones puede animarlos y transfigurarlos y restaurar el sentido de armonía con la naturaleza. Algo nuevo y a la vez muy antiguo, impalpable como el viento, etéreo como las nubes, infinito como el mar. Es ese algo que vibra en la poesía de Jalal ad Din Rumi, por ejemplo o en la visionaria arquitectura de Emanuel Swedenborg. El escalofrío que siente uno al leer los más bellos textos de la humanidad, como el discurso que el Jefe Stealth envió a mediados del siglo 19 al presidente de los Estados Unidos sobre la concesión de las tierras: "Nosotros debemos ser hermanos después de todo". Algo simple y verdadero que existe solamente en la lengua. Un encanto, algún truco, una danza envolvente o el prolongado discurso del silencio. El lenguaje de los gestos graciosos, las interjecciones, y claro, entonces, inmediatamente aparece la lengua del paraíso.

Es a ella, a Elvira, a quien yo dedico este tributo - y es a ella a quien yo dedico el Premio con el cual la Academia Sueca me premia hoy.


** Fragmento de su discurso de aceptación: "In the forest of paradoxes"

14 de enero de 2009

Un soplo de vida - Clarice Lispector

Estuve sola todo un domingo. No telefoneé a nadie ni nadie me telefoneó. Estaba totalmente sola. Me quedé sentada en un sofá con el pensamiento libre. Pero en el transcurso de ese día, hasta la hora de dormir, tuve tres veces un súbito reconocimiento de mí misma y del mundo que me asombró y me hizo sumergir en profundidades oscuras de donde salí hacia una luz de oro. Era el encuentro del yo con el yo. La soledad es un lujo.



7 de enero de 2009

Extrañar sin extrañar

Todos tenemos secretos. Los mejores son los que llevamos por dentro, los que sólo nosotros conocemos. Los que de vez en cuando nos abruman, nos consiguen sonrisas, o nos brotan lágrimas. Secretos que mezclan sentimientos confusos, pero nuestros. Sin embargo, hay ocasiones en que es mejor contar un poco más y callar menos. A veces es necesario dar a conocer algo más de la cuenta. Sólo a veces, y esto pasa cuando las cosas se dan.

Pasa cuando reparas en que has extrañado algo sin extrañarlo. Pasa cuando puedes bajar la guardia, y llegan los momentos de tranquila intimidad al lado de con quién quieres estar.
Pasa cuando te miro desde mi interior, cuando quiero que me toques, que me sientas, que tus dedos me acaricien y que pases tu mano por mi espalda. Cuando quiero que me llegues con tu mirada, y que me inhales suavemente. Pasa cuando me respiras al oído, me susurras cosas sin sentido, que no entiendo, ni necesito entender… porque no me importa, porque estás conmigo.

No importa definir que se siente, no importa detallar si es amor, ternura, pasión, querer, sino el que se nos permita recuperar el tiempo. Tener a nuestra disposición esos momentos que al segundo siguiente son un suave recuerdo de algo tan palpable que se convierte en felicidad.

23 de diciembre de 2008

2 de enero

Si no me agrandas la puerta,
achícame, por piedad;
vuélveme a la edad aquella,
en que vivir es soñar.

Miguel de Unamuno
---

Llegó Navidad, y el fin del año. No me hubiera gustado decir que este año me pasó volando, porque caeré dentro de la frase más sonada en estas fechas, -que dicho sea de paso, nos acaparan por todos los medios posibles desde mediados de octubre - pero es verdad, se me pasó muy rápido.

Así de expedito quisiera que nos trasladáramos al 2 de enero de 2009, porque me parece terrible la obligación de celebrar, de ver que se prepara en la cena, y de demorar 1 hora y media para llegar a casa por el tranque.

Son terribles las filas interminables para envolver regalos, el pensar con quien se celebra antes y después de las 12 de la noche el 24 y el 31, el recibir emails y tarjetas de todas las empresas al mejor estilo de Walter Mercado, de esas que están taqueadas en arbolitos y estrellitas de navidad.

Es terrible que no se pueda leer ni una sola página de los periódicos sin que se anuncien ofertas que hay que aprovechar en "ese justo momento", y que como parte del anuncio, nos incluyen sus deseos de paz y amor, paz y amor, paz y amor, paz y amor. Da pesar cuando las fiestas se vuelven rutina; pero a final de cuentas hay que disfrutarlas, porque fiesta es fiesta. Y en medio de todo este remolino esta esperándome mi cumpleaños # 29.
Estos 28 que pronto dejaré, los puedo resumir en un conjunto de más y menos. Más canas, más horas invertidas en el trabajo, más libros, algunos proyectos, un carrito nuevo, menos amigos, menos salidas, más conocidos, menos tiempo libre, y por ende menos descanso, más responsabilidades, menos rizos, uno que otro secreto, un miembro nuevo en la familia y un futuro laboral algo incierto.

19 de noviembre de 2008

Devorado

Nos premian la obediencia,
nos castigan la inteligencia
y nos desalientan la energía creadora.
Eduardo Galeano
---
Estamos casi a final de año. El 2008 en particular me ha pasado con una rapidez tan brutal, que no se de adonde aferrarme… y con esto dando vueltas en la cabeza he llegado a una conclusión: El trabajo no dignifica, cansa.

Y digo esto porque mi año ha sido devorado básicamente por el trabajo. El, es el único culpable de que mis horas y mis días hayan desaparecido. Me echa de aquí cuando ya han cerrado las tiendas, cuando mis amigas están en sus casas, y mis perras muertas de hambre por comida.

Hay que acabar con esa idea obligatoria de rentar en la vida, de la competencia, del que ver que tienes y compararlo con lo que tengo yo, para sentirme bien o mal. Hoy no quiero fincas, mansiones, viajes, cruceros, y sirvientas que me laven las ventanas. Quiero salir temprano de aquí, leer un libro, ir al cine a las 5 de la tarde. Quiero salir con mis amigos, cargar al sabrosintin, y poner en marcha mis planes personales. Quiero volver a las tardes en Bon Profit. Quiero amanecer contigo. Quiero muchas cosas.

Pero ojo, que cuando me refiero a no trabajar, no hablo sobre perecear. Las neuronas se me volverían locas si me quedo todo el día haciendo nada. Me refiero a estas horas mecánicas de despertar, bañarnos, ir al trabajo, desayunar… y de golpe: 7 de la noche.

Goethe dijo que “el propósito de la vida es la vida y no un resultado de la vida”. Estoy en desacuerdo, porque se que hay algo más… y el problema es que nos hemos acostumbrando a trabajar alineados. A trabajar por compromiso y a cumplir obligaciones.

He dicho.

18 de noviembre de 2008

Blogocampaña contra la Pornografía Infantil

Apoyo cualquier iniciativa que trate esta depravación, porque abusar de los niños es un crímen, y debe ser castigado. Tenemos que denunciar la pornografía y el maltrato infantil, porque ellos no saben como hacerlo.

15 de noviembre de 2008

El rescate del status quo

Escribir resulta mucho más simple que hablar, pero es imposible enviar cartas a todo al que le quieras decir algo, o dedicar post y poemas por doquier, o declarar tu amor u odio a alguien, etc. Eso sin tomar en cuenta lo complejo que es encontrar las palabras adecuadas para que a quien escribes - en caso de ser este el caso - lo interprete de forma correcta. Quisiera que cuando se lee lo que escribo, no pareciera que soy fría, sarcástica, prepotente, indiferente, controladora o enamoradiza absurda e ilógica tal cual una Hello Kitty, sino poder transmitir con exactitud lo que siento en ese momento.

Es por eso que, contrario a lo que he dicho toda la vida, estoy empezando a creer que es mejor hablar. Pero ocurre que tengo un problema, y es que daría cualquier cosa, por deshacer esa represa impresionante que se me monta en la boca cada vez que tengo que decir algo importante. Y eso me sorprende, porque tengo capacidad para hablar por horas, y facilidad para entablar conversaciones con extraños. Pero hay ocasiones que no es así, me callo y dejo pasar el momento. Luego cuando tengo el valor de decirlo, el comentario es extemporáneo y quedo como una mujer-alterada-con-hormonas-enloquecidas.

Por eso, y al pasar de los años, los que me conocen han podido barajar esa situación, e intentan adivinar que es lo que quiero decir con mis monosílabos, y algunas veces aciertan, pero la mayoría de las veces son suposiciones equivocadas donde me creen entera cuando en realidad estoy en pedazos. No es culpa de ellos, por supuesto. Cada quien vive la vida a su manera, algunos se apoyan en sus amigos y otros se desahogan sincerándose consigo mismo. ¿Cuál de las dos opciones es la mejor? No lo se.

El sincerarse consigo mismo, sería algo como este tipo de post/confesión y me aprovecharé que tengo un par de días en los que mis hormonas danzan de forma enloquecida para mezclar un tema que estoy segura que ya he tocado antes. Las situaciónes bajo control. A veces parece que sabe lo que quieres, pero de un segundo a otro todo cambia. Todo, todo, todo cambia, las cosas cambian, las personas cambian, los tiempos cambian. Yo no soy la misma de hace un mes, y no seré la misma dentro de un mes, por eso es que – para mi - a veces tomar decisiones puede ser un problema. Quizás en realidad no sea tan complicado, pues se puede tomar decisiones para hacer algo mejor, más fuerte, más rápido, o retomar el mismo camino con más fuerza, que se yo.

Ahora, - y con el perdón de algunos- voy a caer en un cliché al mejor estilo de Rubén Blades, pero es verdad que la vida te da sorpresas. Algunas son sorpresitas simples que no mencionaré para no alargar el post, otras inesperadas que lo demás queda automáticamente en un aspecto secundario, y otras que nunca pensaste en oírlas, o decirlas. Y en estas dos si me detengo.

Por eso me refería hace un par de párrafos a las decisiones que tomamos, por ejemplo, el enfrentar a un superior, la decisión de concentrarte en lo que tienes en común con tu pareja – en vez de lo que no tienen en común - , o simplemente dejar que alguien te ayude. Hay que confiar en las decisiones y terminar pisando firme.

Mencioné el aspecto de la pareja, porque cuando uno comienza algún tipo de relación hay que tomar decisiones. Todas, o la mayoría de las relaciones comienzan con 3 aspectos fundamentales: control, dependencia y el status quo de la situación. Fuera de eso no hay mucha diferencia entre alguien que comienza una relación aquí, en Brasil, Angola o Singapur, y esto es porque todos somos humanos, todos nos equivocamos, todos tenemos caricias guardadas, todos podemos ser inseguros, todos nos podemos sentir vulnerables (o vulnerados). No hay diferencia, porque aún queriendo evitar que sucedan ciertas cosas, las cosas pasan. No hay diferencia porque todos atravesamos de vez en cuando las tan famosas "crisis existenciales", y cuando estás en pareja, ambos atraviesan esas inseguridades, las equivocaciones, la vulnerabilidad.

Y para seguir adelante, hay que tener fe – y me siento algo reacia a escribir esto -, porque la fe es creer en algo que no se puede probar, así que confiamos en las palabras del único padre y madre que conocemos. Así es como creemos en las promesas del hombre o mujer con el que compartimos la cama. Así es como confiamos en el ejemplo de nuestros amigos que nos ayudan a ser mejores personas. Todos queremos creer, pero cuando hay duda, la fe se desvanece y el miedo se apresura a tomar su lugar.

1 de noviembre de 2008

De las genuinas

“Las tazas sobre el mantel / la lluvia derramada
un poco de miel / un poco de miel / no basta”.


Té para tres. Soda Stereo

---

Con las cortinas descorridas, los rayos invadían por completo la habitación. Había pasado la noche acurrucada en una inmensidad infinita y cuando se levantó, se sintió diferente. Algo había estado cambiando, pero se daba cuenta hasta ahora que era lo que pasaba, quizás porque el antes y después de su historia hoy se veía más marcado.

Siempre le había costado expresarse ante los demás. Eran pocas las veces que se le veía con rastro de pesar, con algo de desconsuelo, y no porque no lo sentía, sino porque no lo demostraba. Acostumbrada a ocultar algunos sentimientos ante los demás, se mostraba siempre llena de vida, siempre llena de sonrisas.

- “¿Por qué?”
- “Porque no hay nada más falso que una sonrisa, - le dijo - y tu lo sabes bien, porque has hecho lo mismo, te has escondido detrás de ella”.

Si, no tiene nada de malo intentar no demostrar lo que se siente. Todo el mundo lo hace. Hay quienes muestran su dentadura como advertencia a sus enemigos, o los que la usan para disimular lágrimas, o para esconder el temor.


Ayer en la noche la había visto sonreír y muchas veces, pero con una sonrisa genuina. De esas sonrisas que iluminan, las llenas de felicidad. Y eso sólo sucede cuando te encuentras con alguien con quien es importante estar. Alguien con quien disfrutes un abrazo, con quien te mires sin pronunciar palabras, con quien te beses suavemente y sin prisas. Cuando estás frente a alguien así, es importante ceder en las cosas sencillas, aunque te cueste. Y eso era lo que poco a poco estaba cambiando.

24 de octubre de 2008

Conversación sin reparos

Está oscuro y los minutos no pasan. Mirando el reloj te das cuenta que solo han pasado 5 minutos, sin embargo te parece la vida entera. La ves llegar y se agita tu respiración. Se agita por el poco tiempo que queda, por las muchas medidas, y por el final cercano… así que mejor aprovecha. Aprovecha mientras la tienes cerca y cuéntale que sentiste cuando la buscaste, y cuanto la has extrañado. Dile y sin reparos. Ten presente que no quiere obligaciones, así que guarda las promesas para luego, y cuando todo esté dicho, dale un beso más. Uno más. Y luego otro.
Sigue, y susurra a su oído detalles de ese mundo despojado en el que viviste por un tiempo. Suelta el nudo en la garganta, recupera palabras y la fuerza necesaria para retomar conversaciones. Empieza a soñar. Dile lo que sueñas. Empieza a confiar. Dile que confías en ella. Justo en este instante quieres que la vida se detenga, pero no sucede.

Así que continúa y sin censura. Observa como cambia su rostro. La vez esbozar una sonrisa, así que vas bien. Sigue, y no pospongas la palabra adecuada y el gesto cariñoso. Ella ya sonríe por completo, y es que entre los dos no cabe la costumbre, porque tú sabes bien, que a su lado hoy es diferente a ayer y mañana será diferente a hoy. Lo que sí cabe y tiene su espacio es tu nombre, su nombre, las sensaciones, el abrazo, el llanto, y sonreír las alegrías del otro. Vivir, en definitiva. Eso si, y por mucho tiempo.

12 de octubre de 2008

Una ojeada a los nuevos coliseos romanos: los "reality show" - Abel Guerra

A la sazón de lo ocurrido en el certamen Latin American Idol, especialmente en Panamá y Costa Rica, me atrevo a decir que existe una similitud entre estos reality show con los antiguos coliseos romanos, ya que estos últimos se construían para "entretener" al pueblo, en el sentido de que entretener significa distraerlo, manipularlo y convencerlo de cosas que no son.

Mis felicitaciones a Margarita, de corazón, porque es una ganadora desde siempre; pero me parece inverosímil que muchos medios de comunicación social –tan dicótomos en su actuar– promuevan por un lado los "valores positivos", con anuncios en donde las figuras de su staff hablan de la responsabilidad, la honradez, la tolerancia, el no a la violencia, etc., pero por el otro lado, esas mismas figuras promuevan un consumismo despiadado para la compra sin sentido de tarjetas telefónicas.

Digo sin sentido, porque en un país en donde hay personas que sufren a causa de la desnutrición, de las enfermedades y de otras calamidades, se olvide el sentido de compasión. Esto es así, porque a los seres humano la idea de sufrimiento nos aterra, huimos de ese sentimiento y nuestra reacción se orienta a la búsqueda de los mecanismos que nos hagan olvidar esos acontecimientos de sufrimiento.

Por un lado, vivimos la saturación de noticias amarillistas que hablan de personas o familias afectadas por el infortunio. Esto a diario invade nuestro subconsciente, haciéndonos pensar y ver una realidad que confrontan otras personas en peores situaciones que nosotros; estas noticias, de una u otra forma, bloquea nuestra conciencia.

Pero, por otro lado, somos espectadores de los nuevos coliseos romanos (reality show), que promueven el entretenimiento masivo, que adormecen también nuestra conciencia, nos aliena y nos hacen partícipes de este circo comercial, convirtiéndonos así en números fríos para las empresas transnacionales.

Solo me resta decir con el poeta Demetrio Herrera Sevillano: "Paisano mío, panameño; tú siempre respondes: sí…". Siempre dices sí a propuestas irreverentes que atentan contra la dignidad de las personas, por tu falta de cultura, por la ignorancia, producto de los gobiernos que no han sabido educarte, y por culpa de tu propia desidia.

Tú siempre dices sí, cuando te tocan el orgullo nacionalista tonto que tienes, y te involucras en causas superficiales, mientras las transnacionales siguen abusando de tu ignorancia.Espero que estos reality show no hagan olvidar, a nuestros compatriotas, todos los problemas de fondo que tiene este país.

Quiero creer que mandar mensajes de chat y estar aturdido por unas horas de euforias pasajeras, no sean motivo suficiente para olvidarnos de los proyectos ley que atentan contra nuestra dignidad, del alto costo de la vida y de otros problemas que necesitan de nuestra atención y unión como nación.

Por supuesto que habrá varios lúmpenes que ni saben el porqué y cuál es el sentido de las cosas, pero seamos nosotros consecuentes y que la historia no nos juzgue por nuestro mal actuar o por no actuar.

10 de octubre de 2008

Un tsunami ético - Bernardo Kilksberg

La mayor crisis de la historia económica moderna luego de la de los años 30. Fueron cerrados varios de los principales bancos de inversión de la principal economía del mundo, estatizadas las dos mayores empresas hipotecarias, y la mayor aseguradora, rescatada la caja de ahorro y préstamo más importante, y aumentada en un 150% la garantía de los depósitos bancarios. Los efectos llegaron tanto a los estados como a los municipios. Los estados de Nuevo México, Maine, Massachusetts, y California tienen serios problemas de liquidez. Entre otros, el municipio de Jefferson, Alabama, está al borde de la suspensión de pagos, y el de San Mateo, California, perdió 155 millones de dólares que tenía en Lehman Brothers, y puede no tener con qué financiar las escuelas públicas. Los impactos se extienden en Europa, Asia, y el mundo entero.

Una de sus razones centrales de esta hecatombe es un "tsunami ético". Ya Adam Smith el padre de la economía clásica había advertido, varios siglos atrás, que los mercados debían estar regidos por valores éticos como la honradez, la prudencia, la transparencia, y la confianza mutua. De lo contrario, podrían funcionar muy mal. Vacíos éticos profundos están en la base de la crisis en desarrollo.

Diversos operadores actuaron en contradicción total con la idea de responsabilidad social empresarial. Trataron de maximizar el lucro a corto plazo, sin atención al daño social. Entre ellos, los especuladores en derivados -que los llevaron a un monto que es tres veces el de las hipotecas basura-, los promotores de las hipotecas basura y los especuladores de corto plazo, que hicieron lo posible para que cayeran aún más las acciones de los bancos en dificultades. Al anunciar la medida inédita de prohibir las ventas de corto plazo de 800 acciones, dijo el presidente de la Comisión de Valores de USA, Cox, que estas medidas eran necesarias "para asegurar que la manipulación encubierta, las ilegales ventas a corto plazo desnudas (en las que ni siquiera se transferían realmente los valores) o las prácticas comerciales ilegítimas no conduzcan el comportamiento de los mercados y minen la confianza". Refiriéndose al mismo tema en Inglaterra, señaló el arzobispo de York, John Sentamu "son ladrones de bancos, y destripadores de activos".

Los altos ejecutivos de grandes empresas consiguieron paquetes remuneratorios exorbitantes. La distancia entre lo que ganaban y los salarios promedio de la economía era de 344 a 1, y entre sus ingresos y los sueldos mínimos de 1700 a 1. Los análisis muestran que, en la búsqueda de cobrar grandes porcentajes y participaciones, llevaron las empresas a los más altos riesgos. Fue uno de los temas más esgrimidos por la main street , la gente de la calle, para cuestionar que se ayudara a la Wall Street.

El dogmatismo ideológico llevó a dejar sin regulaciones a mercados enormemente sensibles y riesgosos, como los financieros no bancarios. El New York Times ha planteado editorialmente: "la crisis podría haber sido evitada si los reguladores hubieran aplicado las reglas, y si los funcionarios gubernamentales hubieran cuestionado los prestamos riesgosos y otras prácticas dudosas". El primer ministro de Francia, François Fillon, llamó a las autoridades americanas a actuar: "No vamos a aceptar pagar los platos rotos de una regulación fallida y la corrupción del capitalismo". El arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, escribió que "poner demasiada confianza en el mercado se ha convertido en una suerte de idolatría", y exigió regulaciones.

La idea de que se ha ido muy lejos en expulsar la ética de la economía y se han desatado fuerzas salvajes aparece hoy en algunos de los mayores líderes promercado. El premier italiano, Berlusconi, planteó que "hay que volver a aplicar ética a la economía", el presidente de Francia, Sarkozy, afirma que "una cierta idea de la globalización está muriendo con el fin del capitalismo financiero, que ha impuesto su lógica sobre toda la economía y ha contribuido a pervertirla".

Los más vulnerables del mundo están pagando ya los costos de todos estos errores. El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha advertido que las metas del milenio, que iban a bajar a la mitad para 2015 la pobreza extrema (hoy 1400 millones de personas), la mortalidad infantil (9.600.000 niños mueren anualmente por pobreza), la mortalidad materna (500.000 madres mueren por año durante el embarazo o el parto por factores de pobreza), están en riesgo severo.
América latina tiene que sacar lecciones. Las ortodoxias económicas copiadas mecánicamente no sólo han significado recetas erróneas. Han transmitido el mensaje de que los valores éticos no importan en la economía. Que ese es terreno sólo para arreglos técnicos. Frente a los fracasos de esa visión, es hora de bregar fuertemente por la responsabilidad ética en políticas públicas, por la defensa del interés colectivo, porque la responsabilidad social de la empresa privada avance de modo efectivo, por los derechos al desarrollo de los niños, las familias, las oportunidades para los jóvenes, la protección de los ancianos, por una mejor equidad en la región más desigual de todas. Así como las falencias éticas fueron cruciales en la gravísima crisis actual, es imprescindible, para que se pueda superar, que en el mundo y en este continente de agudas inequidades y exclusiones la ética conduzca la economía.


El autor escribió, con el Premio Nobel Amartya Sen, Primero la gente.

27 de septiembre de 2008

Rompecabezas incompleto

Diez años, nueve… ocho, los que sean. El que sea mucho o poco tiempo depende del punto de vista del que se vea. Hago referencia a esto porque a veces me creo lista. Lista para emocionarme, reírme, desatar alegrías, cancelar desconsuelos, y llevarte en la mirada. Otras veces me noto con sentimientos como los de esta noche, sentimientos cargados de una tristeza honda reclamada sin querer.

El problema radica en que hoy no me permití ser dura. Por supuesto que no ayuda el tener conversaciones rayando en lo mediocre, escuchar Eros Ramazzotti en el camino de vuelta, extrañarte, y llegar a una casa vacía… eso definitivamente no es un panorama memorable, así como tampoco lo es el quererte sin esperar nada a cambio (o esperarlo, pero no demostrarlo - como estrategia para no ahuyentar -).

Quizás si te comento esto en persona, escucharía una respuesta no deseada. Quizás me dirías que no siempre se puede tener la situación bajo control, y que el futuro de una relación depende de cómo se maneje en el momento. Y se que sería así porque también lo pienso.

Estoy de acuerdo en que no hay nada como tener el sartén agarrado por el mango, sin embargo a veces parecemos saber que es lo que queremos, y vemos como cada pieza encaja por sí sola, pero de un segundo a otro todo cambia. Sí, la filosofía nos mete zancadillas y resbalamos.

Perdóname por esto, pero es que me llegas a turbar. Eso me molesta, y mucho. Si, soy una tonta. ¿Enamorada? Puede ser, pero no he dicho que de ti, y tampoco lo diré…justamente porque es incómodo cuando dos personas como nosotros se quieren decir algo. Es incómodo buscar respuestas (a pesar que es parte de la naturaleza humana), y más embarazoso aún recibirlas de adonde menos la esperamos. Es mejor que los pensamientos sigan jugando y afronten una realidad que en algún momento llegará a gritar, y esto es así porque aún queriendo evitar que suceda algo, no podemos evitar que suceda.