Del pecho a la palabra - Diego Díaz Bonilla

Estar en sintonía. Observar. Desenmarañar los secretos de un beso, de un abrazo. Hurgar el misterio del desprecio y la soledad. Advertir una bandada de pájaros surcando el cielo. El pasto que se escarcha y despereza. Que sueña los rayos tenues del sol invernal. Y uno desea tener un cuaderno a mano para escribirlo. Entonces, seguir en sintonía. Iniciar el proceso del desgarro.

Enloquecer. Sentir hasta sufrir. De adentro hacia fuera. Del pecho a la palabra. Del dolor a la soledad a la alegría al placer al papel. De la emoción al texto. Perdiendo el pudor y la vergüenza. Quedando en carne viva. Entregando tu alma emparchada. Talando tus entrañas. Sufriendo la pasión. Donando un torrente de sangre. O tentándote con tu risa hasta mearte.

Hacerte parte de la historia. Y cuando el universo se te llena, ocurre un armonioso derrame en sintonía con el universo que te contiene. Entonces por fin, la dicha. El milagro; la parición del texto. Que nos trasciende. Que deja nuestro rastro en quien se atreva a su lectura.

Reconocimiento

"I close my eyes and I smile
Knowing that everything is alright"
Blue October - 18th Floor Balcony
---
Vuelve a las letras con el firme propósito de no dejar de brindar. Vuelve reconociendose a sí misma que es posible leer, comprender, aceptar e incluso, rechazar el amor. Acepta que es posible escribir poesía, palabras, y pensamientos hermosos... sacudiéndose temporalmente la fuerte necesidad de expresar sus sentimientos.

Pero cuando estos van más allá.. lo que realmente importa es el deseo de que esos momentos se extiendan hasta la eternidad. Importa el ir deshojando los meses, abriendo las ventanas a la vida. Dejar que el aire ocupe todo, y que la piel gane la partida.

Importa saborear la maravillosa sensación de no dar nombre a los días, ni número a las horas. Tararear su canción y perderse en un nuevo horizonte. Renacer.

Importa volver a quien fue en un principio, y no desear otros amores que no vendrán. Ser dueña de sus palabras y del trazo de sus dedos. El reconocer cuanto extrañaba la dulce intimidad.

Fusionar cultura y turismo / Enrique Jaramillo Levi

En un programa televisivo, el 20 de junio pasado, el entonces presidente electo Ricardo Martinelli –a pregunta del profesor Edwin Cabrera sobre el apoyo que se daría a la cultura– dijo por primera vez, y como de paso –sin que ninguno de sus interlocutores le pidiera sustentar el tema ni lo objetara como algo alarmante, ya que de inmediato pasaron a otro asunto– que pensaba fusionar al Inac con la Autoridad Nacional de Turismo. Ese rumor ya circulaba, pero hasta entonces nadie parecía “pararle bola”. Gravísimo error.
Lo es, tanto el hecho en sí como el no darle la debida importancia a este gran desatino en ciernes. Lo sabemos todas las personas en Panamá que desde hace muchos años nos dedicamos de una u otra forma a ejercer, profesional o empíricamente, alguna de las muchas y variadas manifestaciones de la cultura, o a la difícil labor de promocionarla en un país anclado en el comercio y los servicios, con un Estado tradicionalmente indiferente a la cultura y al arte.
Si en un artículo anterior, publicado en La Prensa en tiempos de la campaña política, propuse la necesidad de crear un Ministerio de Cultura, ahora que se ha confirmado la intención de llevar a cabo esta idea tan dañina para el desarrollo de la cultura en nuestro país he quedado, además de angustiado, preocupadísimo.
Es evidente que los que abogan por la idea de fusionar al Inac con la Autoridad Nacional de Turismo piensan que la cultura es básicamente espectáculo, y una serie de monumentos históricos, museos, y folclore y, por tanto, buscan la manera de añadir nuevos itinerarios de interés a la curiosidad de los turistas. Lograr que éstos se interesen en realizar tales visitas adicionales a lugares de esa índole estaría muy bien, por supuesto.
Pero ni la cultura es solo la suma de esos aspectos puntuales, ni se requiere para ofrecérselos a los turistas empobrecer más aún los escuálidos dineros asignados al Inac, complicar su burocracia y, obviamente, castrar administrativamente su capacidad de iniciativa y operatividad eficaz al volverse subsidiaria de una instancia de mayor interés gubernamental: el desarrollo del turismo. Porque eso es exactamente lo que ocurrirá. La cultura se volverá totalmente dependiente del turismo, en lugar de ser una actividad autónoma, pro-activa e independiente, dotada de los fondos necesarios para un desarrollo óptimo, como solo ocurriría mediante la creación de un auténtico Ministerio de Cultura, como existe en casi cualquier otro país que se respete, hasta en los más pobres.
A principios de los 70 del siglo pasado, se realizó un experimento similar, de ingrato recuerdo por sus magros frutos culturales. Un buen día –mal día, en realidad- se fusionó cultura con deportes en un adefesio que llamaron Incude. En la práctica, deportes se tragó casi por completo a cultura, en todo sentido: en lo administrativo, en el apoyo económico y en la imagen promocional que se proyectaba ante la ciudadanía. Y por supuesto, en todos los órdenes de su actividad creativa los artistas –pintores, teatristas, músicos, escritores, bailarines, cantantes, fotógrafos, así como historiadores, antropólogos e investigadores en todas las ramas de la cultura y el arte– salieron seriamente disminuidos de esa infausta experiencia.
Intentar ahora mezclar de otra manera peras con manzanas, no producirá más que híbridos inoperantes para el desarrollo cultural de la nación. El turismo, además de promover y dar a conocer ampliamente a nuestro país dejando ganancias importantes a muchos sectores de la economía nacional, es una actividad que no requiere muletas para desarrollarse más y subsistir: se basta a sí mismo si está bien organizado. La cultura también debe permanecer autónoma y reforzarse con inteligencia y buenos administradores y gestores: para ello requiere respirar sola, sin aditamentos postizos, generada desde las entrañas mismas de la sociedad, pero canalizada por el intelecto y el talento creativo.
Invito a mis colegas escritores, a los demás artistas, a los promotores culturales, y en general a todas las personas comprometidas con las actividades del intelecto y el espíritu, para que aunemos filas en contra de esta medida inconsulta. Fusionar cultura con turismo es una nefasta espada de Damocles que se cierne sobre el desarrollo integral de la cultura, y de paso sobre el país todo, cuya implementación no hará más que disminuirnos y mimetizarnos con la dañina imagen de un Panamá siempre mercantilizado, utilitario, negativamente pragmático, sumiéndonos en un creciente ostracismo cultural propio de épocas culturalmente mucho menos avanzadas que la que permite y merece el momento actual y el futuro de la nación.
Lo que debe hacerse es fortalecer generosamente desde el actual Inac todos los aspectos teóricos y operativos de la creatividad, así como los mecanismos más idóneos de su promoción, con miras a la fundación, a mediano plazo, de un ente que tenga voz y voto en el Gabinete, y que por supuesto cuente con fondos adecuados para poder funcionar más allá del simple pago de sueldos y el mantenimiento de monumentos y museos, como hasta ahora ha sido.
Llámese Autoridad Nacional de Cultura o algo similar, con miras a un futuro Ministerio de Cultura (hasta países pobrísimos como Haití tienen un ministerio de esta jerarquía), tal entidad debe contribuir a preservar, fortalecer y desarrollar decididamente la identidad nacional, la cultura popular y las artes en todas sus manifestaciones para bien de la Nación panameña. Y los artistas y promotores culturales debemos unirnos decididamente para defender esta posición, que no puede ser negociable, como no podría serlo jamás la existencia y defensa de nuestras raíces y proyección espiritual e intelectual como nación. Y la actual directora del Inac, una reconocida artista, debe ser la primera en defender valiente y decididamente esta causa, sin eufemismos de ningún tipo.

Carlos Slim y la balsa chiricana / Brooke Alfaro

Cada año, mis hijos y yo disfrutamos de una espléndida aventura: rafting en el río Chiriquí Viejo. No es fácil para un niño, pero al final quedan encantados, con una sensación de haber logrado algo especial y mucha seguridad en sí mismos. Están forjando su carácter y su amor por Panamá y su naturaleza.

Este año, una gran tristeza nos invadió cuando vimos que el río estaba siendo represado y que esta podría ser nuestra última travesía. Desde el agua, veíamos pasar gigantescos camiones. El paisaje se veía desolado por la deforestación y la erosión. La causa: un proyecto hidroeléctrico de Carlos Slim, el hombre más rico del mundo.

El Chiriquí Viejo no es cualquier río para rafting, es un clase 3 y 4 (de 6) que se mantiene dinámico todo el año. Su trayectoria de rápidos es larga (18 km), sostenida y está rodeado de una exuberante belleza natural.

La guía Lonely Planet, clasifica el Chiriquí Viejo como “de los mejores ríos para rafting en Centroamérica, de clase mundial”; Outside Magazine dice: “sin duda es el thrill más grande que ofrece Panamá”; una reciente campaña de la Autoridad del Turismo usa la imagen de un rafter en este río, para atraer turistas.

Una complacida rafter le escribe a un operador: “Nosotros y los otros clientes hemos hecho rafting en otros ríos incluyendo Zambezi (África), Tully (Australia), The Grand Canyon (EU), Reventazón (Costa Rica) y este río, esta experiencia, fue una de las mejores”. Spalsh White Water Rafting, organización internacional dice: “Chiriquí Viejo es considerado uno de los mejores ríos en el mundo en el campo de whitewater rafting”.

Cada año, más de 6 mil turistas hacen rafting en el Chiriquí Viejo; muchos atraídos a Panamá por este río y se quedan en hoteles, comen en restaurantes, usan transporte, generando millones para la economía. Millones que se multiplicarán cada año, ya que el ecoturismo crece tres veces más rápido que la industria de turismo en general.

A pesar de ello, más de 10 represas han sido aprobadas para el Chiriquí Viejo; solo vimos la primera. Este río, que nace dentro de dos parques nacionales, quedará inservible para rafting. Se matará a la gallina de los huevos de oro, y sin exagerar, un tesoro mundial.

Me inquieta que la represa la financia un hombre tan rico; uno que no necesita más dinero. El Sr. Slim es un astuto hombre de negocios, sin duda muy inteligente. He leído que es filántropo y que invierte fuertemente para erradicar la pobreza en Latinoamérica. Pienso que nadie le informó de los atributos del Chiriquí Viejo.

El Sr. Slim le está haciendo un enorme daño a la naturaleza habiendo muchas otras formas para generar energía sostenible, como el viento, sol o térmica. Son métodos usados alrededor del mundo y aunque algunos son costosos, el Sr. Slim está en la ventajosa posición de implementarlos. Por ejemplo, Chiriquí, con su volcán y abundantes pozos termales, está sentada sobre una gran fuente de energía termo (Islandia, con volcanes también, produce un tercio de su energía con geotérmicas). O puede variar su plan e imitar países desarrollados que están demoliendo grandes represas para reemplazarlas por minihidros que no afectan el caudal del río.

El presidente Ricardo Martinelli, que ha hecho rafting en este río, también sabrá valorar este tesoro. No estaría de más que revise estas concesiones hidroeléctricas y las más de 80 en diferentes etapas de desarrollo solo en Chiriquí.

He leído que al Sr. Slim y a su familia le gusta el rafting, por lo que sabrá valorar este tesoro y, como empresario, valorar el gran beneficio turístico que representa para el futuro de Panamá. No es justo que existiendo alternativas le quitemos a futuras generaciones el derecho a conocer esta maravilla de la naturaleza. Por eso, son muchas voces que le piden al Sr. Slim salvar el río Chiriquí Viejo.

Hay días... y días

Egoísmo sin consecuencias

Hay dos cosas que he aprendido en las últimas semanas. La primera es que no importa cuántas veces vayas a Migración a meter papeles, siempre… (lee bien) SIEMPRE las personas que atienden te van a pedir documentos adicionales que son necesarios (a su discreción), pero que no se encuentran listados en la Ley, y si le dices algo… ay de que cometas ese error! Olvídate de tramitar visas, así que ves 4, 5 o 6 veces… las que sean necesarias hasta que ya no quede más nada que te puedan pedir, y en ese momento agradece su ineficiencia e ineptitud con una sonrisa de oreja a oreja, para volver al día siguiente y llevar los documentos que te han pedido. Y así sucesivamente hasta el infinito.

La segunda es que las mujeres son (somos) impresionantes y los hombres son súper pacientes. Sufrimos una tendencia súper fuerte a exagerar cosas sencillas, un día queremos todo, y dos días después no queremos nada. Todas lo hacemos, todas somos Mujeres Maitena en un 100%.

Desde hoy, olviden mis escritos anteriores donde me vanagloriaba de ser una mujer diferente, solo por el hecho de haber sido criada en medio de mis amigos de la barreada jugando beisbol y montando patineta. Ahora bien, aún sigo pensando que los hombres son mejores amigos que las mujeres.

No. No soy diferente, les mentí. Publicidad engañosa. Me descubrí como mujer en su 100%, y si creyera algo en la Iglesia Católica estaría arrodillada dándome los característicos 3 golpes en el pecho como una muestra de mi más sincero arrepentimiento.

Estuve mucho tiempo sola y lo disfrute. La soledad se me amoldó muy bien, en una mezcla de protector emocional contra sentimientos, frustraciones, asuntos no resueltos, y todo este proceso fue bien apreciado. Mis idas al cine a tanda de las 7 pm, mis paseos a caminar, mis salidas con mis amigas, las horas de yo con yo, mis espacios únicos, llegar a casa y quedarme dormida, sin nadie que me hablara por un buen par de horas.

Esto ha cambiado un poco. Ahora tengo con quien compartir estas cosas, e igual se me ha acomodado muy bien la situación; sin embargo, los espacios en una pareja son necesarios.

Es importante definir que tener espacio no significa descartar al otro, y tener pareja no significa renunciar a tu individualidad. El punto aquí es balancear estas 2 cosas. Es buscar el punto exacto.

Algunas personas se aguantan de por vida el no tener un tiempo para ellos mismos. Esos que no encuentran (o simplemente no buscan) este sano balance, y se resignan a ello como un cumplimiento o deber con la pareja, pueden vivir así 2 o 3 años, pero al final de cuentas es prolongar una situación inevitable. Pasado los primeros años de emoción, querrán recuperar ese tiempo y la mayoría de las veces esta recuperación incluye como costo tácito, la relación en sí.

Es por esto que hay que poner los puntos claros desde el inicio. El conversarlo o no, depende del temperamento y personalidad de las parejas. Algunos por su naturaleza se resignan, y otros lo conversan antes de tomar una decisión significativa. Todo se resumen en la palabra: alianza. Es justamente mediante las palabras y planteamientos de frente (y a tiempo), la forma de evitar discusiones, enfrentamientos y más adelante, irreconciliables.

Hay quienes me dirán que esto no es así (y posiblemente aparenten ser Madres Teresas, pero en el fondo estoy casi segura que piensan lo mismo que yo), pero el ser humano es egoísta por naturaleza. Queremos lo mejor de los 2 mundos, y en el balance se encuentra la felicidad. Un poco te extraño, y un poco descanso.

La donación de mis órganos - Camilo José Cela

Para que nadie diga que mis notas son puro sentimentalismo y nostalgia! .. Jajaja.



Quiero el día que yo muera
poder donar mis riñones,
mis ojos y mis pulmones.
Que se los den a cualquiera.

Si hay un paciente que espera
por lo que yo ofrezco aquí
espero que se haga así
para salvar una vida.

Si ya no puedo respirar,
que otro respire por mí.
Donaré mí corazón
para algún pecho cansado
que quiera ser restaurado
y entrar de nuevo en acción.

Hago firme donación
y que se cumpla confío
antes de sentirlo frío,
roto, podrido y maltrecho
que lata desde otro pecho
si ya no late en el mío.

La picha la donaré
y que se la den a un caído
y levante poseído
el vigor que disfruté.
Pero pido que después
se la pongan a un jinete,
de esos que les gusta el brete.
Eso sería una gran cosa
yo descansando en la fosa
y mi picha dando fuerte.

Entre otras donaciones
me niego a donar la boca.
Pues hay algo que me choca
por poderosas razones.
Sé de quien en ocasiones
habla mucha bobería;
mama lo que no debía
y prefiero que se pierda
antes que algún comemierda
mame con la boca mía.

El culo no lo donaré
pues siempre existe un confuso
que pueda darle mal uso
al culo que yo doné.
Muchos años lo cuidé
lavándomelo a menudo,
para que un cirujano boludo
en dicha transplantación
se lo ponga a un maricón
y muerto me den por culo.

‘Homo criticus’, ‘Homo estupidus’ - Paco Gómez Nadal

Criticar al poder político es un deporte sin riesgo: casi siempre se acierta. En el despiadado ataque a los políticos y al sistema representativo corrupto y corroído nos encontramos casi todos: libertarios, neoliberales, liberales clásicos, socialdemócratas, marxistas, anarquistas… Es demasiado fácil. Me quedo con la palabra “representativo”, porque en realidad es más diciente de lo que parece a simple vista.

El poder político en Panamá, y en el resto del mundo occidental, es bastante “representativo” de las sociedades que gestiona. No es que tengamos a los gobiernos que nos merecemos, sino que nuestros gobiernos son clones de la sociedad que los elige. A veces es una sociedad con varias caras. La de Martín Torrijos, pusilánime, juega vivo, mentirosa y clientelista; y la de Ricardo Martinelli, prepotente, autoritaria, irresponsable y desafiante. Somos así.

No lo somos por casualidad. Los mecanismos que nos hacen rebaño son tan sutiles que somos incapaces de identificarlos. Nos creemos libres y autónomos, aunque respondemos compulsivamente a estímulos externos desde que somos niños. Y luego votamos y trabajamos, y compramos y caminamos creyendo que lo hacemos porque queremos, cuando en realidad solo somos piezas de un engranaje bastante más complejo y esclavizante.

En esta sociedad, entonces, buscamos afiliaciones que nos hagan sentir parte de una tribu. Puede tratarse de un partido político, de una religión, de un equipo deportivo o de la taberna más cercana a la que acudimos a buscar el calor de lo conocido. Delegamos las tareas de gobierno y, a partir de ese momento, nos quitamos la responsabilidad de encima. Si se caen las paredes del patrimonio en el Casco Viejo, si AES arrasa bosques y gentes por “el interés nacional”, si se bota la plata en compras oficiales mal gestionadas, si un narco cualquiera seduce a media Panamá… todo es culpa del Gobierno.

La crítica la hacemos desde una cierta tranquilidad que también tiene sus jerarquías. Me explico. Si se pertenece a una clase media razonable, se tiene empleo y una vida socialmente aceptada, nos creemos protegidos por la ley y las buenas costumbres y opinamos que son los otros los que deben cuidarse. Si somos nacionales pensamos que estamos más protegidos que el extranjero. Si somos blancos, que estamos mejor que los afropanameños. Si somos afro, siempre queda la esperanza de que les vaya peor a los indígenas. Si somos indígenas, nos toca pensar que la vulnerabilidad es un estado más grave para piedreros o sin casa.

En realidad, la mayoría entra en la categoría de Homo sacer (ese ser humano al que se puede matar impunemente, real o simbólicamente), y nuestra sensibilidad para con el otro está tan anestesiada que las muertes simbólicas o reales ajenas nos importan poco. Como escribiera Günter Anders, las consecuencias de los actos humanos son tan brutalmente despiadadas que ya no tenemos la sensibilidad ni la imaginación para asimilarlas, así que mejor nos hacemos los locos (que como ha quedado demostrado, son más).

¿Por qué exigir a un gobierno que sea sensible ante la injusticia o la exclusión si nosotros no lo somos? ¿Por qué refugiarnos siempre en la legalidad y no buscar la ética? ¿Por qué pedirle al Ejecutivo que no haga negocios millonarios de dudosa reputación si la mayoría sueña con uno de esos para salir de la rutina de trabajar para subsistir?

El cambio (¡ay!, qué palabrita), de existir, debería comenzar por la mayor: un cambio social que humanice esta sociedad sin brújula. Pero no un cambio en el entorno más cercano, que es lo que solemos preconizar cuando buscamos esperanza, sino una verdadera revolución (una amiga hablaba de la “revolvición”) que nos haga comunidad de destino, sociedad de intereses diversos pero de valores humanos compartidos.

Hasta que esto no ocurra, seguiremos teniendo gobiernos y candidatos enemigos del bien común, al igual que nosotros lo somos. No son peores que usted o que yo Martinelli ni Torrijos ni Herrera… son exactamente iguales a nosotros. Esa es la vergüenza mayor. Si no me cree, haga el autoexamen. ¿Cuánto le importa a usted lo que le ocurre al treinta y tantos por ciento de pobres del país, o a las personas que viven con VIH/sida, o a las comunidades indígenas arrasadas por empresarios y tongos aliados, o a la vecina de enfrente a la que el bestia de su marido golpea para mantener el orden patriarcal, o a su compañero de trabajo al que con la excusa de la crisis van a dejar en la calle y sin esperanza?

El ser humano no es malo por naturaleza, pero, a veces… lo parece.

Mi táctica y estrategia - Mario Benedetti

Mi táctica es mirarte
aprender como sos
quererte como sos

Mi táctica es hablarte y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

Mi táctica es quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé con qué pretexto
pero quedarme en vos

Mi táctica es ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos

Mi estrategia es en cambio
más profunda y más simple
mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé con qué pretexto
por fin me necesites.

Hasta nunca ... Zombie!

No he escrito nada desde hace casi 2 meses. El día a día me come viva. Me engulle mientras abro los ojos, me levanto, manejo, llego al trabajo, marco entrada, escribo, mando emails, los respondo, contesto el teléfono. Miro el reloj, faltan 6 horas para irme aún. Almuerzo, escribo, escribo, escribo, intento irme - sin conseguirlo -, contesto el telefono, escribo, marco salida, manejo a casa de vuelta, limpio, veo tele, y me duermo. Entre todo eso, el tiempo pasa volando.

Vienen días algo complicados, pero luego de la tormenta, según dicen, viene la calma. Así que próximamente empiezo en otro puesto, otras funciones, y feliz ... muy felizmente otro horario. Necesito descansar, así que este fin de semana me voy a renovar a la playita. Woeee!

Hasta el lunes!